El “oso de agua” o tardígrado, tiene hasta peluches que se venden por la web con su forma tan amigable. Es que este ser vivo que mide tan solo 0,5mm tiene una capacidad de supervivencia inigualable, por ese motivo fue estudiado por años. Johann August Ephraim Goeze es el zoólogo alemán que lo descubrió en el año 1773. Hoy, se sabe que es una criatura de dimensiones microscópicas con una increíble capacidad de sobrevivir bajo condiciones de clima extremo.
Agrupado en mil trescientas especies, cuenta con ocho patas, en las cuales puede tener de cuatro a ocho garritas por cada una. Puede llegar a medir hasta 1,2 milímetros de largo por un ancho de 1 milímetro.
Habitan desde espacios húmedos como plantas y musgos, lagos, océanos y hasta desiertos y altas cumbres. Su capacidad de resistencia en condiciones altamente extremas es única, pudiendo soportar desde 200º bajo cero hasta 300ºC. Precisamente, pueden sobrevivir hasta una década sin consumir ni una microgota de agua. Y, según un estudio detallado en la revista Current Biology, es capaz de vivir hasta 10 días enteros en el espacio exterior.
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Cómo sobreviven
Los “osos de agua” se valen de la criptobiosis, como una “hibernación avanzada” que hace posible que estos microorganismos reduzcan su proceso metabólico al máximo.
Trehalosa es el nombre del gel con el que conserva sus órganos vitales mientras dura el proceso de “suspensión”. Esto se activa exactamente antes de que el “oso de agua” llegue a morir, como mecanismo de supervivencia.
Cuando ya se encuentran deshidratados, proceden a enrollarse y activan la llamada criptobiosis. Sus órganos internos estarán a salvo gracias a la alta producción de antioxidantes.
En este estado, pueden permanecer hasta una década, mientras que el ecosistema no sea favorable. Cuando las condiciones vuelven a ser óptimas para la vida, el animal revive automáticamente.
La vida en el espacio exterior
Tras millones de años de evolución en la tierra, estos “ositos de agua” lograron mantenerse a salvo. Pero en la misión israelí al espacio israelí Beresheet, que no pudo alunizar, sino que se estrelló contra la superficie, quedaron miles de estos seres vivos.
La nave los llevaba deshidratados y, aunque los científicos especulan con que se encuentran en estado de criptobiosis, no es posible que vuelvan a la vida si no se introducen en agua.
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