El día que un tiburón toro atacó brutalmente a C.J. Wickersham en el Golfo de México: "Me estaba devorando vivo"

La estremecedora historia de C.J. Wickersham, el joven al que un tiburón le dejó el fémur expuesto y necesitó 800 puntos de sutura para sobrevivir.

CJ Wickersham luchó por su vida tras un ataque de tiburón mientras pescaba con arpón en aguas peligrosas.

CJ Wickersham luchó por su vida tras un ataque de tiburón mientras pescaba con arpón en aguas peligrosas.

El 24 de septiembre de 2011, lo que comenzó como una tarde rutinaria de pesca submarina y diversión entre amigos frente a las costas de Anna Maria Island, en el Golfo de México, se convirtió en una pesadilla de supervivencia. Charles "C.J." Wickersham, de 21 años, flotaba tranquilamente en el agua cerca del barco de su amigo Connor Bystrom cuando sintió un fuerte golpe que inicialmente confundió con una broma de sus compañeros.

 Charles "C.J." Wickersham, de 21 años.

Charles "C.J." Wickersham, de 21 años.

Sin embargo, la realidad era aterradora: un tiburón toro de entre 2,7 y 3,3 metros (9 a 11 pies) lo había atacado por sorpresa, arrancándole una porción masiva de carne y dejando su fémur completamente expuesto en una herida abierta de 35 centímetros (14 pulgadas). En segundos, el océano a su alrededor se tiñó de rojo intenso mientras el joven sentía que literalmente lo estaban devorando vivo.

¿Cómo lograron salvarle la vida en medio del océano?

La reacción heroica del grupo y el torniquete de emergencia

El ataque ocurrió con una velocidad pasmosa, pero la rápida respuesta del grupo de amigos marcó la diferencia entre la vida y la muerte. Al escuchar los gritos de auxilio y ver el agua embravecida por la sangre, Connor Bystrom no lo dudó: se lanzó al agua sin pensarlo para rescatar a su mejor amigo y subirlo a la embarcación. Sabiendo que el sangrado masivo podía ser letal en cuestión de minutos —especialmente si el escualo dañaba la arteria femoral—, los jóvenes improvisaron un torniquete con una soga de ancla y aplicaron compresión directa con toallas, mientras Connor abrazaba fuertemente la pierna de C.J. para contener el flujo hemorrágico.

Max Gazzo, al mando del timón, aceleró a máxima velocidad hacia el muelle de Rod & Reel, donde los servicios de emergencia ya aguardaban para evacuarlo en helicóptero hacia el Centro de Trauma de St. Petersburg.

La intervención médica y los más de 800 puntos de sutura

Tras someterse a cirugías de emergencia complejas para salvarle el tejido muscular y limpiar la zona afectada, los cirujanos y especialistas se enfrentaron a un desafío titánico para cerrar la descomunal lesión. Los médicos contabilizaron más de 800 puntos de sutura necesarios para unir la piel y reparar los estragos causados por las mandíbulas del depredador.

A pesar de la gravedad de la lesión y de haber perdido una cantidad crítica de sangre, los expertos del Mote Marine Laboratory señalaron que Wickersham tuvo una suerte extraordinaria al rozar zonas vitales pero evitar el corte definitivo de la arteria principal, logrando milagrosamente conservar su pierna y su vida.

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