El grupo de rock estadounidense Foo Fighters, que tuvo la oportunidad de brillar y cerrar la última edición del Lollapalooza Argentina 2022, anunció este viernes por la noche en sus redes sociales una trágica noticia: su baterista, Taylor Hawkins, fue hallado muerto a sus 50 años, en un hotel de Bogotá, en Colombia, en donde la banda se iba a presentar para el festival musical Estéreo Picnic.
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“La familia de Foo Fighters está desbastada por la trágica y prematura pérdida de nuestro amado Taylor Hawkins. Su espíritu musical y risa contagiosa vivirá con todos nosotros por siempre”, señala el comunicado oficial de la banda liderada por Dave Grohl, un ex Nirvana. El texto concluye así: “Nuestros corazones están con su esposa, hijos y familia, y pedimos que su privacidad sea tratada con máximo respeto en este inimaginable difícil momento”.
Mientras la policía local y los expertos forenses trabajan todavía en el lugar de los hechos en busca de indicios que pudieran dar pistas sobre los motivos del fallecimiento de uno de los miembros históricos del grupo de rock, decenas de miles de fanáticos expresaron rápidamente su estupefacción y dolor en las redes sociales.
El shock por la muerte del baterista impactó de manera especial en los admiradores argentinos, dado que el domingo 20 de marzo, hace menos de una semana, realizó una de sus últimas actuaciones en este suelo en el marco de la participación de Foo Fighters en el Lollapalooza.
Sin embargo, entre ídolos de la música internacional y fanáticos que despidieron al joven músico con palabras de afecto, anécdotas de sus conciertos y más, en Twitter se comenzó a viralizar que esta no era la primera y única “desgracia” que le ocurría a los artistas tras haber tenido algún tipo de injerencia con el festival de música internacional que se realiza en Argentina.
¿Estaba "maldito" el último Lollapalooza?
“Che, pero… ¿Qué onda? El Hipódromo de San Isidro fue construido sobre un cementerio indio”, apuntó una usuaria de Twitter tras la noticia de Hawkins, y cosechó varios “me gusta” en cuestión de minutos. Muchos parecieron coincidir con esta idea, según otros tweets virales: “Re mufasa esta gira latinoamericana”, “No puedo creer lo cursed que está el Lollapalooza, que no lo hagan más”, “El Lollapalooza más maldito de la historia”, señalaban otros internautas.
La razón por la cual varias personas apuntaban que el festival de música nativo de Estados Unidos estaba “maldito” en el continente sudamericano tiene que ver con una serie de eventos desafortunados que tuvieron lugar en el último tiempo.
En primer lugar, varios resaltaron que la desgracia se arrastra desde hace dos años, cuando la edición que se iba a realizar en nuestro país en el 2020 se canceló debido a la pandemia del coronavirus. En aquel entonces, los grandes nombres que desfilaban por el line up eran los Gun’s and Roses, Travis Scott, Lana del Rey, Gwen Stefani, entre otros. Uno de los grupos musicales de hip-hop rap que tocarían en Argentina, Brockhampton, se disolvió desde entonces.
Para cuando la fecha se reprogramó finalmente para el 18, 19 y 20 de marzo de 2022, muchas bandas y artistas del line up anterior se bajaron y fueron reemplazados por nuevos rostros y voces locales e internacionales. No obstante, dos de los más esperados por el público argentino, Phoebe Bridgers y C Tangana, cancelaron su participación de forma repentina a pocos días del inicio del evento, lo que cambió los planes de muchos fanáticos que ansiaban verlos en vivo.
Otro ejemplo de infortunios, y quizás el que más resonó en las últimas horas, fue el caso de Doja Cat, la rapera estadounidense que pasó por el Lollapalooza 2022 de Argentina el sábado 19 de marzo, casi sobre el cierre del festival. Tras haberse llevado todos los aplausos y ganarse el respeto de los argentinos por su performance en Buenos Aires, la cantante derrapó en casi toda Latinoamérica por insultar en Twitter a los fans paraguayos tras la cancelación del “Asunciónico”, un festival de música que se realizaría en la capital de Paraguay hasta que ocurrió una feroz tormenta que arrasó la ciudad.
El escándalo escaló de forma tan rápida que la intérprete de “Tía Tamera” expresó con indignación en sus redes sociales que estaba “harta” de todo, con ganas de “desaparecer” y amenazó con dejar la música para siempre. “Todo está muerto para mí, la música está muerta, y soy una maldita estúpida por haber pensado que estaba hecha para esto. Es una pesadilla”, disparó en su cuenta oficial de Twitter.
Tras victimizarse, exadmiradoras de la artista y otros usuarios de distintos países –Argentina, Paraguay, Chile, Brasil, Colombia, y demás- se unieron para repudiar sus dichos xenofóbicos y su mala reacción, e incluso celebraron haberle tocado una “fibra sensible” y hacerla replantearse su carrera profesional y sus principios morales.
Por último, el líder vocal del grupo de rock The Strokes, Julián Casablancas, a quien sus fanáticas llamaban de forma cariñosa “gordo mantecolero” por su gusto por la golosina que lleva ese nombre, habría expresado haberse sentido ofendido e insultado tras su presentación en el escenario argentino.
Fue en Chile, posterior a su concierto en Buenos Aires, donde trascendió que el cantante se había molestado porque lo llamaran “gordo” o “batido de grasa” –la traducción literal de “gordo mantecolero” en Google Traductor-, y que opinaba que los argentinos predominaba la gordofobia, pese a que las fans nacionales intentaban elogiarlo con otro sentido.




