No todas las bebidas se pueden tomar de cualquier forma, ya sea un trago o un vaso de vino. El recipiente es clave para disfrutar mejor su sabor.
Copa de trago
Se utiliza para tragos que no llevan hielo y una decoración simple, como una fruta o aceituna.
Copa de vino blanco
Esta copa tiene un cuello largo para sostenerla por ahí, sin cambiar la temperatura del vino. La parte superior es un poco más angosta que la del tinto, además de ser más corta en general.
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Copa de vino tinto
Es más ancha y su boca es más grande, así el vino respira mejor. Al igual que la copa de vino blanco, el cuello es largo para poder sostenerla por ahí y no cambiar la temperatura de la bebida.
Copa flauta
Se usa para los espumantes como el champagne y la sidra. Su forma se debe a que las bebidas que se toman en ella llevan gas. Así, las burbujas no escapan fácilmente.
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Vaso largo
Los tragos que se sirven aquí llevan mucho hielo. Es el caso de combinaciones con fernet, americano, ron, y vodka.
Vaso corto

De poca altura pero ancho. Suele usarse para bebidas como el whisky y también ron, pero puro. Le pongas hielo o no, este es el vaso ideal para estos sabores.
Chop
Su vidrio es mucho más grueso que el resto de los vasos. Lo ideal con este recipiente es ponerlo en el freezer unos minutos antes de servir la cerveza. De esta forma la bebida tardará en calentarse.
Shot
Chiquito pero resistente. Su base es muy sólida, apta para los golpes después del trago. Su tamaño se debe a que es la medida exacta para un trago entero de la bebida que se elija. Suelen ser alcoholes fuertes, como tequila y vodka.
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Fuente: www.mundotkm.com









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