Los juegos de naipes comenzaron a surgir en torno al año 900 antes de Cristo, en concreto, en China. Este país fue pionero en comenzar con el mundo de los juegos de azar, ya que el propio dinero era empleado como si fuesen cartas.
A lo largo de la historia, han sido muchas las referencias realizadas al blackjack, tanto en el cine como en la literatura. Sin ir más lejos, Miguel de Cervantes en sus ‘Novelas Ejemplares’, hablaba de la historia de dos personajes que jugaban a un juego de cartas llamado ‘Veintiuna’, con grandes similitudes con el blackjack. Es una obra de comienzos del siglo XVII.
Sus orígenes históricos
Hoy en día jugamos al blackjack online sin ser conscientes de la repercusión que cobra este juego y de la intrahistoria que lo rodea. También conocido como ‘Veintiuno’, se cree que tiene sus orígenes en el siglo XVII, en los primeros casinos de Francia.
En dichas casas de juego se practicaba el ‘Vingt et Un’ (21 en francés). Eran partidas muy similares al actual blackjack, salvo por la presencia de diferencias como el doblaje de la apuesta por parte del dealer o crupier. Además, las apuestas debían hacerse después de recibir una carta o en caso de que el repartidor obtuviese 21, obligando a los jugadores a triplicar su manga inicial.
La popularidad de ‘21’ o blackjack llegó a ser tal que durante el siglo XIX los inmigrantes de Francia que llegaban a EEUU, especialmente a los estados de Louisiana y Nueva Orleans, traían estos juegos. Eran las conocidas como capitales de las apuestas.
¿El por qué de su nombre?
El origen de su denominación, se cree, que procede de cuando un jugar tenía el As y la Jota de Picas, convirtiéndose en ganador automáticamente. Estas cartas en inglés se pronuncian como Black Jack, de ahí el nombre.
Una historia compleja
El ‘21’ o blackjack pasó a convertirse en uno de los juegos favoritos de diferentes colectivos, especialmente en los casinos norteamericanos. No obstante, no contaba con reglas.
Así fue como el gobierno estadounidense decidió prohibir el ‘gambling’ en 1890. Todo ello propició un incremento notorio del caos y otros problemas en la sociedad americana. El juego se efectuaba en salas clandestinas e ilegales para la policía y las autoridades de la época, que procedió a acabar con este movimiento considerado como altamente peligroso.
En el año 1931, el departamento de Nevada decidió legalizarlo nuevamente, convirtiéndose en el foco principal del blackjack en EEUU. Sin embargo, en términos mundiales, Las Vegas pasó a convertirse en el epicentro para los juegos de azar como el póker y el blackjack, pero también como base de lo que hoy en día es el blackjack online.
Su gran evolución
Como bien se ha comentado con anterioridad, el blackjack online es una modalidad cada vez más extendida, por lo que ha dejado de ser algo exclusivo de los casinos físicos. Todo ello invita a pensar que es la causa por la que ‘21’ es el juego más solicitado de las casas de apuestas online.
Muchas páginas cuentan con mangas de blackjack 21 gratis o bonos por registro para conseguir aumentar la confiabilidad, seguridad y fidelidad de sus clientes. Y es que gracias al avance de la tecnología y de Internet, se puede jugar al blackjack online desde cualquier dispositivo. Una fórmula muy práctica y que, sin duda, no imaginaban sus fundadores franceses.
Los comienzos de los juegos de naipes
Se estima que fue a principios del siglo XIV, cuando el lote de cartas llegó a Europa, probablemente con los marineros y mercantes provenientes de Asia. Los juegos de azar con baraja se expandieron en terreno y con el paso del tiempo, cada región adaptó las reglas en nuevas variantes.
Los cuatro palos chinos fueron sustituidos con diferentes símbolos (corazones, diamantes, espadas y picas) y se incluyeron además imágenes royales.
De esta forma, se le otorgó un gran control al participante en el curso del juego, en lugar de dejarlo completamente en manos de la suerte. Las versiones contemporáneas o predecesoras propiciaron su exportación al “nuevo continente” de manera fácil y explosiva.
La joven francesa llegada a América, Eleanor Dumont marcó un precedente. Trabajó en un principio como croupier en diferentes ciudades del país. Con el dinero ahorrado después de varios años de arduo trabajo, abrió una pequeña casa de apuestas en Nevada (California). Su línea era clara: solo clientes ricos o famosos tenían acceso, lo que generaba un estatus de exclusividad. El salón de “Madame Mustache” se hizo muy popular.