Trasplantar tus plantas es algo que se debe realizar para fortalecerlas y ayudar a mejorar su crecimiento. Aunque parece un proceso sencillo y simple, no lo es. Muchas veces se dañan en el intento. Por ello se deben tener muchos cuidados y hasta acertar en la maceta en donde se colocará.
Se debe tener en cuenta que una planta sacada de su hábitat natural y colocada en otro espacio puede traer problemas. El más común es la falta de adaptación al nuevo ambiente con lo que se corre el riesgo de que se seque y muera.
Consejos para cambiar de maceta una planta
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Los expertos en jardinería aseguran que el momento ideal para trasplantar una planta es cuando la misma comienza su época de floración o de crecimiento.
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No hacerlo en temporada de mucho frío por el riesgo de mayor debilitamiento de la planta, sobre todo de sus raíces.
Es mejor realizar el trasplante siempre lejos de las horas de sol. Lo ideal es hacerlo en un día nuboso o al anochecer.
La mayoría de las plantas deben trasplantarse cada año, pero algunas de crecimiento más lento pueden necesitar hasta 2 o 3 años para requerir un nuevo trasplante.
Antes de retirar la planta de su maceta, revisa primero sus hojas y tallos y retira aquellos que estén secos o en mal estado.
Elige la maceta ideal y que tendrá como destino final. Debe tener agujeros en su fondo para garantizar un óptimo drenaje.
Afloja las raíces si están muy enredadas o compactadas. Desenredar las raíces ayudará a la planta a absorber mejor los nutrientes en su nuevo espacio físico.
Coloca la planta en su nueva maceta y cúbrela de sustrato y abono hasta dejar sus raíces enterradas por completo.
Deja la planta unos dos o tres días en una zona luminosa, pero en la que no reciba directamente la luz solar. Vigila que no existan variaciones bruscas en la humedad, el tipo de sustrato o la cantidad de luz que recibe.
Debes vigilar con atención la respuesta de la planta a su nuevo ambiente.
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