Cinco cosas que podés enseñarle a los chicos para que cuiden el ambiente
Los niños de hoy son los adultos de mañana. Y, por mucho que creamos que con reciclar es suficiente , las futuras generaciones deben dar un paso más si queremos, por ejemplo, cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que nos propuso en el año 2015 y aprobó la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su Agenda 2030. Y, todavía, no hay un solo país que lo cumpla.
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Quizás, es un objetivo que vemos lejano, pero quién ha de verlo cumplido (si queremos acabar con la pobreza y los daños medioambientales), no somos nosotros, sino la siguiente generación. Pero, para eso, ¿no deberíamos prepararles?¿Somos realmente conscientes del impacto que tienen nuestras acciones en ese futuro 2030 y en la educación que están recibiendo quienes deban cumplir con el objetivo? ¿Qué podemos hacer las familias para tratar de concienciar mejor a esa nueva generación? La respuesta son pequeños gestos.
Un trabajo diario que enseñe a los que ahora son pequeños la importancia de cuidar el medio ambiente, en la medida de nuestras posibilidades, por qué tenemos que respetar la naturaleza y convertirnos, como familia, en el primer agente de cambio. Porque los niños son seres sociales que aprenden por imitación. Lo que vean en casa será lo que se lleven a su entorno, lo que marque su conducta y su pensamiento. Podemos trabajar en ello con estas modestas acciones que, en realidad, pueden convertirse en grandes.
Tan fácil como cerrar el grifo
Enséñale a que, siempre que se cepilla los dientes, se enjabona las manos o el cuerpo en la ducha, cierre el grifo. El ahorro de agua es primordial si queremos proteger el planeta. Y predica con el ejemplo haciéndolo tú, además de explicarle que cada vez que lo hace puede ahorrar 6 litros de agua por minuto. También es importante que sepan cerrar completamente el grifo, para que no haya pérdidas. Pídeles, sobre todo, al principio, que lo comprueben bien.
En el caso de que mantenga el grifo abierto, puede ser una buena idea colocar un reloj junto al grifo, con cronómetro o de arena, que vean que tienen un tiempo fijo para dejar que el agua fluya. Ellos lo verán como un juego. Prioriza las duchas antes que los baños y enséñale a usar bien la cadena, nada de utilizar el inodoro como una papelera (ni bastoncillos ni toallitas húmedas) y tirar constantemente de ella.
Dejar que cuide de su propia planta
Una buena idea para generar interés por el medio ambiente en los más pequeños es regalarle una planta y que sea él quien se encargue de su cuidado. Hay que educarlos en el amor por la naturaleza, hacerles ver que tanto las plantas como los árboles y las flores son seres vivos, que entiendan la importancia de cada gesto y cuidado hacia ellas. Las plantas más fáciles de cuidar para los pequeños son: las palmeras de interior, las conocidas lenguas de tigre, las begonias, las petunias y, sin duda, los geranios.
Reciclar ¡puede ser muy divertido!
Esto, aunque es algo que se enseña (o debería enseñarse) en el propio colegio, no está de más que lo reforcemos en casa de una manera divertida. Además, el sistema de reciclaje en nuestro país nos lo pone bastante fácil: amarillo para el plástico, verde para el vidrio, azul para el papel y marrón para todo lo orgánico. ¿El naranja? Para todos los demás desperdicios del hogar. Un sistema en clave de color estupendo para que los más pequeños lo asocien sin dificultad.
Haz que en casa exista siempre un lugar para cada uno de los grupos, predica con el ejemplo y no te quedes solo en saber colocar adecuadamente la basura que generáis. Reciclar también es reinventar, por ejemplo, con manualidades en las que utilicés materiales que están destinados a la basura, como los rollos de papel higiénico o las botellas de plástico.
Más pasear y montar en bicicleta
Caminar para ir al colegio, al ambulatorio o cualquier otra ruta que te permita hacerlo. Enseñarles los beneficios que tiene pasear en aquellos trayectos en los que no merece la pena coger el coche para recorrer 5 minutos. Además, el sedentarismo es una de las principales causas de la obesidad infantil. Así conseguirás que se muevan más.
Y, al igual que caminar, montar en bici puede ser una opción interesante si, por ejemplo, tenéis que ir a ver a los abuelos a su casa el fin de semana. O, simplemente, pasar una mañana recorriendo el parque sobre dos ruedas. También es muy importante inculcar hábitos saludables que puedan tener repercusión en la rutina diaria de nuestros hijos en el futuro.
Luces apagadas si no se necesitan
Hay que hacer un uso responsable de la energía eléctrica. Y esto implica saber cuándo una luz es necesaria y cuándo no. No se trata de pedirle a tus hijos que estudien a oscuras, porque estaríamos poniendo en riesgo, por ejemplo, su salud visual; pero sí que entiendan que pueden subir las persianas para ver mejor, que la televisión debe apagarse cuando dejen de verla o que la luz del baño no debe quedarse eternamente encendida, mientras ellos van de un lado para otro. De nuevo, son hábitos que se aprenden y en los que se debe incidir desde pequeños.










