En esta época de altos niveles de contagio de diferentes virus, es importante seguir las indicaciones de los profesionales para prevenir el contacto con superficies infecciosas y mantenernos aseados. Pero también es sumamente importante proteger el interior de nuestros cuerpos, no solo el exterior. Nos referimos al sistema inmunológico, nuestro escudo contra los virus y bacterias del ambiente.
ALCOHOL
El consumo de bebidas alcohólicas disminuye la producción de glóbulos blancos, cuya función es proteger el organismo de infecciones producidas por gérmenes, bacterias y virus.
AZÚCARES
El consumo de azúcar disminuye la actividad inmunológica durante unas horas, y nos deja temporalmente muy vulnerables.
CONSERVANTES Y ADITIVOS
Muchas de estas sustancias conservantes y aditivas son vistas por el sistema inmunológico como una potencial amenaza. Lo mejor es reducir los productos que contengan conservantes, colorantes, acidulantes, potenciadores del sabor y otros aditivos.
ALERGIAS O INTOLERANCIAS
En general, siempre es buena idea evitar los alimentos a los que somos alérgicos, pero en casos como este es mejor también evitar los alimentos que nos causan reacciones leves. De lo contrario, obligamos al sistema inmunitario a trabajar de más.
LA CLAVE ES UNA ALIMENTACIÓN VARIADA
El organismo dispone de un complejo mecanismo defensivo que es importante cuidar mediante una alimentación equilibrada que asegure todos los micronutrientes y macronutrientes.
Se sabe que los déficits nutricionales afectan negativamente la capacidad del sistema inmunitario para responder a las agresiones.
- Es importante asegurarse la ingesta de todos los aminoácidos esenciales, mediante, por ejemplo, la adecuada combinación de alimentos proteicos de origen vegetal.
- Lo adecuado es también mantener una ingesta adecuada de grasas con un predominio del aceite de oliva y un correcto equilibrio entre las grasas poliinsaturadas omega-3 y omega-6.
- Los hidratos de carbono complejos, ricos en fibra, sobre todo los cereales integrales sin refinar y sus derivados, estimulan moderadamente el sistema inmunitario por su contenido en fibra y por el germen del cereal, rico en grasas insaturadas de alta calidad biológica.
- Minerales como el cinc, el selenio, el hierro o el cobre resultan también imprescindibles.





