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5 consejos para lavar correctamente una mochila

Los morrales son artículos de uso frecuente: los llevás a todos lados, los colocás en el suelo y guardás lo que sea, de modo que se ensucian rápido.

En una mochila trasladas artículos escolares, ropa de gimnasio, atuendos para la playa, zapatos y comida. Son cómodas y prácticas, pero en medio de su empleo diario es posible pasar por alto lo necesario de lavar una mochila para que dure y evidencie buen aspecto. Según el material de fabricación y el uso que reciben, se ensucian más o menos rápido. Hay quienes asean los morrales una o dos veces al año, aunque lo recomendable es no esperar tanto en caso de malos olores o manchas de lodo y aceite.

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Cómo lavar una mochila paso a paso

Es fundamental leer las indicaciones en la etiqueta de la mochila, porque no todas pueden sumergirse en agua. Cuando son de gamuza, cuero o vinilo, con un limpiador suave y un trapo sacas la suciedad. Si no existe ninguna limitación expresa, entonces toma nota de estas 5 recomendaciones para lavarlas a mano y en lavadora.

1. Sacá todo lo que está en la mochila

Revisá cada compartimiento para que no quede nada dentro del bolso. Voltéalo y sacude las migajas y el polvo, si es posible, con ayuda de una aspiradora de mano. Los viejos cepillos de dientes ayudan a retirar las impurezas antes de meter la mochila al agua.

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Las mochilas que empleamos para actividades en el exterior, caminatas y paseos por la naturaleza, acumulan suciedades difíciles de limpiar.

Las mochilas que empleamos para actividades en el exterior, caminatas y paseos por la naturaleza, acumulan suciedades difíciles de limpiar.

Abrí los bolsillos, quita los marcos de metal desprendibles, así como las correas y asas desmontables. Con una tijera corta los hilos que cuelgan cerca de los cierres, para que no se atasquen en medio del lavado. Si optas por la lavadora, verifica bien que no se vaya algún objeto dentro de la mochila, porque aparte de estropearse el artículo podría causar desperfectos a la máquina.

2. Aplicá quitamanchas

Antes de entrar a la lavada, quita las manchas interiores o exteriores. La forma más efectiva es con un producto para tal fin y un cepillo de cerdas suaves. Deja que el quitamanchas se asiente durante media hora y luego frota. Otra alternativa es utilizar detergente líquido mezclado con agua en cantidades iguales. Nada de recurrir a la lejía o blanqueadores fuertes que, además de deteriorar la mochila, podrían irritarte la piel.

3. Prepará la tina o la lavadora

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Las mochilas escolares sufren el trajín diario y cotidiano que niños y adolescentes aplican sobre ellas. Lavarlas es mantenerlas por más tiempo.

Las mochilas escolares sufren el trajín diario y cotidiano que niños y adolescentes aplican sobre ellas. Lavarlas es mantenerlas por más tiempo.

Para lavar a mano el recipiente tiene que ser amplio. Llénalo con agua tibia, ya que caliente desteñiría los colores. Añade un detergente para telas delicadas. Moja el morral y restriega con un cepillo suave o esponja (depende del material del bolso), en especial donde haya manchas. Presta atención a las grietas y a los bolsillos. Si hay alguna sección que no debes introducir en agua, pásale un paño húmedo. Si usarás lavadora, voltea la mochila y colócala en una bolsa de lavandería o funda de almohada. De esta manera, ni las cremalleras ni las correas se atascarán en la máquina.

En tanto se llena la lavadora con agua fría, vierte 2 medidas detergente suave, guiándote por la primera línea de la tapa del jabón. Programa en ciclo suave o para ropa delicada. Atención con el centrifugado, pues es posible que la mochila se amontone y debas parar para extenderla. Después reinicia el ciclo.

4. Enjuagá con agua fría

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Hay quienes asean los morrales una o dos veces al año.

Hay quienes asean los morrales una o dos veces al año.

Tras el lavado a mano, drena la tina y vuelve a llenarla con la misma cantidad, pero esta vez de agua fría. Enjuaga el bolso hasta que no quede jabón y escurre tanto como sea necesario. Con una toalla absorbe los excesos. La manera recomendada es extendiéndola y enrollándola con el paño en forma de tubo.

5. Secá al aire libre

¡Ojo! No es buena idea meterla a la secadora, porque se echaría a perder el acolchado o las partes especiales del bolso. A la hora de secar cuélgala al revés y boca abajo, asegurándote de que todos los cierres y bolsillos estén abiertos. Dejala al aire libre para que se desvanezcan los olores. Es muy importante que no la uses si aún está húmeda, porque existe el riesgo de que huela mal o le salgan hongos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades explican que debido a la humedad, el moho crece en diferentes materiales, como las telas. Añaden que la exposición a los hongos puede causar alergias.

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