menu
search
Policiales

El testimonio del hombre que perdió a su familia por pedir un préstamo ilegal y sueña con recuperar su vida

Empezó solicitando $1.000 hace cinco años atrás por los que tenía que devolver $2.500 en cuotas diarias de $100. Para cumplir con esa deuda tomó más créditos y hoy paga $6.000 por día. “Te aprietan, te dicen que te van a tirotear tu casa o violar tu hija”, denunció el hombre que aún espera salir de ese “calvario”.

 

Redacción Aire Digital

Ricardo -nombre ficticio para resguardar su identidad- perdió a su familia por el “calvario” en el que se convirtió su vida después de pedir un préstamo ilegal. En diálogo con Aire de Santa Fe brindó su duro testimonio.

Leer más ► Desde adentro: un excobrador cuenta cómo operan las bandas de prestamistas

Pidió por primera vez $1.000 hace cinco años atrás por los que tenía que devolver $2.500 en cuotas diarias de $100. Para cumplir con esa deuda tomó más créditos y hoy paga $6.000 por día.

“Te aprietan, te dicen que te van a tirotear tu casa o violar tu hija”, denunció el hombre para quien en un momento de su vida los prestamistas ilegales se transformaron en “un mal necesario”.

Ricardo no podía pagar la primera deuda y tomó otros préstamos para cubrirla. Hoy todavía le quedan unos 15 días más de cuotas diarias y con ayuda de sus padres espera salir de ese círculo que arruinó su vida. “Me enfermé y no pude salir. Perdí mi familia en junio del año pasado después que se llevaran la heladera de mi casa como forma de pago de una parte”, contó.

Leer más ► Víctima de prestamistas: “La situación económica me llevó a esto, perdí mi vida, estoy esclavizado”

Denunció la violencia con la que actúan los cobradores que también modifican los intereses a su gusto. “En una oportunidad llegaron a mi casa entre 10 y 12 cobradores en moto y mi hija convivían con eso de ver al papá triste y complicado sin saber a quién pedir plata para zafar ese día”, recordó.

A mediados del mes de agosto Ricardo espera cancelar la deuda y, “si Dios quiere”, empezar una “nueva vida”.

Escuchá el testimonio completo:

Dejá tu comentario