Robaban camionetas en Santa Fe para después cruzarlas a Bolivia

Así lo reveló una causa que investigó el robo de dos Toyotas Hilux en el mes de mayo por parte de una banda que operaba en la capital provincial y que ya tiene a un imputado.


Por Ignacio Mendoza

El hallazgo de dos Toyotas Hilux que fueron robadas en Santa Fe y Santo Tomé en el mes de mayo y que fueron encontradas en el norte del país no fue un hecho más vinculado a la inseguridad sino que permitió destapar el modus operandi que llevó a cabo, desde al menos octubre del 2018, una banda de ladrones que opera en Argentina y que posee fuertes vínculos comerciales con el exterior.

Este martes, en la Sala 6 del primer piso de tribunales, la fiscal María Laura Martí, imputó a un gasista y músico oriundo de la ciudad de Córdoba que en la jornada del viernes fue detenido a bordo de una de las Hilux y al cual la funcionaria judicial le atribuyó haber sido parte de una engranaje criminal de al menos seis personas que sustraían camionetas -de alta gama- en Santa Fe y las trasladaban hacia el limite con Bolivia para luego cruzarlas al país limítrofe.

Se trata de J. A. Moyano, de 51 años, el cual se abstuvo a declarar ante el juez Pablo Busaniche, por consejo de sus abogados particulares, Sebastian y Mariana Oroño. El mismo fue imputado por tres hechos: haber participado de los robos,  ser integrante de una “asociación ilícita” y “usar un documento falsificado destinado a acreditar la identidad de las personas o la titularidad del dominio o habilitación para circular de vehículos automotores”.

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El próximo jueves, a horario a definir por la Oficina de Gestión Judicial (OGJ), se debatirá si el cordobés quedará bajo la medida cautelar de prisión efectiva, la cual fue solicitada por la funcionaria de Investigación y Juicio del Ministerio Público de la Acusación.

Las camionetas en cuestión -dos Hilux de color blanca y negra- fueron robadas el 22 y 26 de mayo pasado. La primera fue sustraída en horas de la noche cuando se encontraba estacionada en Pedro Díaz Colodrero al 1800 y la otra en Gaboto al 1800 de la cuidad de Santo Tomé. Dichos robos fueron denunciados e iniciaron la apertura de dos causas paralelas que terminaron unificándose el pasado 30 de mayo, cuando en un control vehicular agentes de la Policía de Jujuy encontraron las Hilux estacionadas fuera de un bar con las patentes adulteradas.

Los múltiples apodos

La estructura criminal que investiga la fiscal Martí opera desde al menos octubre del 2018 y sería integrada por al menos siete personas, entre ellas el hoy imputado Moyano. Al mando de la misma, se encontraría un tal “Chancha”, mientras que la ejecución de los “trabajos” eran llevados a cabo por un sujeto apodado “Nano” y el cual habría ya sido identificado por los investigadores del caso, como así también el “Koreano” y un tal “Tanque”.

Todos, según la hipótesis de la Fiscalía, se dedicaban a la sustracción de camionetas 4X4 o tipo Toyota Hilux mediante la modalidad de “emulación del sistema centralizado e inhibidor de la alarma”. Una vez concluido el robo, dichas camionetas eran trasladadas por la ruta nacional 34 hacia la frontera con Bolivia.

Las dos Hilux que fueron robadas el 22 y 26 de mayo en Santa Fe y Santo Tomé.

 

Para garantizar que no existiera controles que dificulten la logística, la banda planificaba una serie de medidas que permitían pasar los vehículos por los controles y así no ser descubiertos. Por ejemplo, cambiaban las chapas patentes por las de otros vehículos que coincidían en general con las de la misma marca y modelo del vehículo en el que circulaban en dirección a la frontera.

La logística además contemplaba repartir entre los integrantes de la banda una serie de tarjetas “azules” apócrifas que coincidían con el vehículo, chasis y motor que robaban para que en un supuesto control vehicular en la ruta coincidieran a simple vista, a pesar de ser “visiblemente apócrifas”. En caso de que un control develara el ardid empleado, la banda operaba con sumas de dinero en efectivo para que cada uno de los participes, en caso de ser advertidos por un control policial, ofrezcan una coima para poder seguir circulando por la ruta nacional.

Finalmente cuando las camionetas llegaban a destinos cercanos a la frontera -la Quiaca, por ejemplo- , el “Koreano” las recolectaba y posteriormente realizaba las operaciones para cruzarlas a Bolivia a un destino, que por el momento, es incierto.

En torno al robo de las dos camionetas encontradas en Jujuy, la fiscal Martí destacó en su imputación que ambos vehículos fueron sustraídos por una persona que ya fue identificada. El mismo, según informó la funcionaria judicial, utilizó el inhibidor de alarma y emulación de cierre centralizado para luego ingresar a las dos Hilux y romper el tambor de encendido para así poder dar marcha con una llave que tenía en su poder y así poder huir.

En La Plata

La logística empleada por la banda no es nueva en el país sino que en otras provincias, años atrás, también sucedieron casos muy similares y que implicaron el mismo modus operandi. Por ejemplo, en 2016, la DDI de la ciudad de La Plata (Buenos Aires) desbarató a una organización que sustrajo en un lapso de un año al menos veinte vehículos en aquella localidad.

Una vez robadas las camionetas, era trasladadas a galpones del sur del gran Buenos Aires a donde se le modificaban las chapas patentes y se confeccionaban una serie de documentos falsos. Con el paso de los meses, los integrantes de la organización las trasladaban hacia el norte del país para luego venderlas en Bolivia.

 

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