Caso Dolinsky: insisten que el imputado aguarde el juicio en la cárcel

abuso sexual

Esta mañana se desarrolló la audiencia de apelación a la medida que mantuvo la prisión domiciliaria del empresario acusado de delitos contra la integridad sexual de una niña menor de 13 años. La fiscalía y la querella insisten que la prisión preventiva no debe ser morigerada.


La fiscal de Ge.Fa.S Alejandra Del Río Ayala y el abogado querellante José Mohamad insistieron esta mañana que se le revoque la medida morigerada de prisión domiciliaria y se imponga una prisión preventiva sin atenuantes a A.H. Dolinsky, un empresario santafesino acusado de graves delitos contra la integridad sexual de una menor de edad.

La audiencia se desarrolló en la Cámara de Apelaciones, ante el juez de cámara Roberto Reyes, y se cuestionó la resolución de fecha 22 de octubre, cuando la parte acusadora había realizado este pedido en baja instancia.

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El imputado, de 70 años, estuvo presente junto a su abogado defensor, Gervasoni, quien solicitó que se confirme la resolución del a quo. La acusación contra Dolinsky fue presentada en abril de 2018 y aún la Oficina de Gestión Judicial no fijó fecha para la audiencia preliminar de juicio.

Al presentar la acusación la fiscalía formalizó el pedido de pena de 15 años de prisión por los delitos de abuso sexual con acceso carnal calificado (por ser cometido por dos personas) en concurso real con corrupción de menores agravada (por ser la víctima menor de 13 años).

Los hechos

“Los ilícitos fueron cometidos el jueves 2 de enero de 2014 en las instalaciones de un hotel céntrico de la ciudad de Santa Fe en el que vive el imputado”, precisó la fiscal. “De acuerdo a las evidencias recolectadas y al relato de la menor en Cámara Gesell, el hombre investigado y una mujer oriunda de Brasil tuvieron relaciones sexuales frente a ella, en la pileta del hotel. Mientras tanto, la niña fue obligada a tomar whisky”, agregó Del Río Ayala.

La funcionaria del MPA también detalló que “minutos después, en el baño de la habitación en la que vive el imputado, el hombre cometió los delitos contra la integridad sexual de la niña”.

La fiscal aclaró que “si bien la conducta del imputado no encuadra en lo que comúnmente se denomina violación, sí fueron hechos que por la modalidad y circunstancias de realización, produjeron denigración, humillación y gran sometimiento en la víctima”. En tal sentido, Del Río Ayala concluyó que “además, son ilícitos capaces de corromper el normal desarrollo sexual de una niña”.

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Traumático

“El acusado formaba parte del círculo más íntimo de confianza del padre de la víctima; había asumido –junto a la mujer extranjera– un deber de cuidado en relación a la niña; aprovechó la vulnerabilidad de la menor; la colocó en un total estado de indefensión y la expuso a un sinnúmero de riesgos físicos y psíquicos”, sostuvo la fiscal. “Además, los motivos por los que delinquió no pueden ser justificados en razones altruistas o de necesidades económicas extremas, ni dirigidos a la protección de un bien jurídico, sino más bien que implican un acto claro de pedofilia”, agregó.

La fiscal hizo hincapié en que los delitos contra la integridad sexual “son de los más aberrantes que se pueden cometer contra una persona, en especial cuando las víctimas son niños y niñas”. En tal sentido, agregó que “no sólo por los derechos que se vulneran, sino también por lo traumático que resultan estas acciones y las consecuencias que producen o podrían producir a lo largo de la vida de una persona”.

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