Redacción Aire Digital
La crisis social y política por la que atraviesa Chile desde hace cinco días incrementa su intensidad en cada jornada, pese a que el presidente Piñera dio marcha atrás con el aumento del boleto del metro. Con 15 muertos y miles de detenidos, desde la Embajada Argentina en Chile confirmaron que no hay heridos ni aprehendidos de nacionalidad argentina.
El ex gobernador de Mendoza y actual embajador en el país trasandino, José Octavio Bordón, analizó la crisis que vive Chile que ya dejó 15 fallecidos en medio de las protestas contra el gobierno nacional y los saqueos a comercios. El diplomático dijo que “hay dos escenarios” visibles. “Por un lado hay mucha gente de distintas edades reclamando y pidiendo que cambien cosas, pero no pidiendo renuncias”, sostuvo. “Y por otro lado, hay corridas, gente que tira piedras, que va y viene y caen gases lacrimógenos“. “Espero que el primer escenario, el de la manifestación pacífica y serena, sea el que termine imponiéndose en un país democrático como Chile”, evaluó.
A pesar de su dilatada experiencia política, Bordón reconoció sentirse sorprendido por la durabilidad del conflicto. Si bien notó que antes de la primera jornada de movilizaciones y quema de metros “hubo protestas”, no percibió “una crisis de esta profundidad que está durando varios días”, aseguró.
En este escenario de enfrentamientos, personas muertas, otras detenidas y otras perdidas o desaparecidas, es que el embajador confirmó en diálogo con Aire de Santa Fe: “No tenemos detenidos y heridos argentinos”.
En un análisis como espectador dentro del mismo terreno, Bordón evaluó los orígenes del conflicto en Chile y aseguró que el mismo tiene su epicentro en la confluencia de tres factores. “De golpe, todas las demandas parciales encontraron un mismo espacio”, estimó en cuanto a los sectores que encontraron el escenario indicado para sus propósitos. “A eso se sumó una organización muy coordinada que utilizó el problema buscando la violencia”, explicó en torno a determinadas facciones que recrudecen el conflicto. Y en tercer lugar, están “los sectores que, en una sociedad con un dinamismo social ascendente, quedaron excluidos”.
Es que al finalizar la dictadura de Augusto Pinochet -hace 30 años- la sociedad chilena quedó dividida “entre pobres y ricos”. Pero con el correr de los años democráticos, una incipiente clase media fue naciendo y consolidándose en un terreno moderno aunque atrasado respecto al curso de la historia en Latinoamérica. “Bachelet y Piñera asumieron una nueva demanda (de los sectores medios): cómo pasar de aquella sociedad a la nueva”. “No se está teniendo el consenso ni esa capacidad de respuesta”, agregó el representante del gobierno argentino en Chile.
La salida de la crisis social y política no tiene otro camino que un diálogo entre el gobierno de Sebastián Piñera, los líderes opositores y los sectores sociales manifestantes. “Podría ser el camino no sólo para el corto plazo, sino para el mediano y el largo”, sostuvo Bordón.
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