Djokovic le a ganó a Federer la final más larga en la historia de Wimbledon

En la final más larga en la historia del torneo, el número 1 tuvo que batallar al límite para retener la corona que había ganado en el año pasado en la Catedral del tenis.
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Por Gastón Neffen

El serbio Novak Djokovic le ganó a Roger Federer la final más larga de la historia de Wimbledon (4 horas y 57 minutos). En la cancha central del All England se impuso 7-6, 1-6, 7-6, 4-6 y 13-13 (7-3 en el tie break final). “Quizás es la mejor final que he jugado en mi vida, respeto mucho a Roger Federer”, dijo el número 1, en la ceremonia de premiación.

Federer reconoció que fue un enorme partido -“y muy largo”-, destacó el “gran trabajo del serbio. También admitió que será un partido difícil de olvidar.

En realidad, fue una final épica, de una generación única, porque Roger Federer es el máximo ganador de títulos de Grand Slam entre los hombres, con 20 títulos (8 en Wimbledon) y Novak Djokovic es el tercero, con 16 títulos. Entre ellos dos está Rafael Nadal con 18 títulos (12 de ellos en Roland Garros).

En la final se enfrentaron el mejor jugador de ataque, Federer, por la combinación entre saque, volea, drive -y con un revés que afinó como pocos-; y la mejor devolución de saque del circuito, Djokovic, que además juega con un bajísimo porcentaje de errores no forzados y tiene un revés único.

Batallaron durante casi cinco horas. En el quinto set, Djokovic quebró primero y se adelantó 4-2, en una brecha que pareció decisiva. Pero Federer le quebró el saque al otro game y volvió a emparejar el partido. En el 8-7 del quinto, el match parecía en poder del suizo. Contra las cuerdas, Djokovic levantó dos match points contra el saque de Federer. El segundo con un passing de drive cruzado milimétrico.

Con 37 años, lo de Federer es sorprendente. La mayoría de sus compañeros de generación (Nalbandian, Roddick, Hewitti) están retirados y él, en cambio, juega una final de cinco horas contra el número 1 del mundo, que también está en una edad en la que antes los jugadores se retiraban (32 años).

En cuanto a lo táctico, Federer intentó atacar y esquivar los largos peloteos, que le convienen al ultra sólido Djokovic. Incluso, buscó traer al serbio a la red, “tentándolo” con un revés con slice que parecía corto. El objetivo era sacarlo del fondo, un lugar en el que Djokovic no tiene fisuras y llega a casi todas las pelotas. El número 1 buscó el revés de Federer pero también desplazarlo por el césped de la Catedral -lado a lado-, para desgastarlo y llevarlo a cometer errores. 

En el final, más allá de los planteos tácticos, el partido se definió por una diferencia mínima. Fue casi una cuestión de pulso en los momentos decisivos entre dos de los más grandes campeones de la historia del tenis. Djokovic ganó porque mostró mayor solidez y confianza en los tie breaks, pero Federer estuvo a punto de ganarlo en el 8-7 del quinto, cuando sacó 40-15 y doble match point.

Este partido tiene varios antecedentes con el mismo Federer como protagonista. Uno de ellos es la final de Wimbledon del 2008, cuando Rafael Nadal le ganó 6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7, en un partido que duró 4 horas y 48 minutos, y que está considerado como uno de los mejores de la historia del tenis (era el más largo, antes de la final de este domingo). En el 2009, Federer también jugó otra final increíble cuando le ganó a Andy Roddick 16-14 en el quinto.

Diez años más tarde, Djokovic le gana a él una final récord y lo festejó, como en la edición del año pasado, comiendo un trozo del césped “sagrado” de la Catedral.  

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