lunes 9 de diciembre de 2019

Policiales | Narcotráfico |

"La Curandera" umbanda: quién es la detenida en el mayor secuestro de cocaína de la historia de Santa Fe

Está sospechada de comandar junto a su marido una banda de narcotraficantes. ¿Quién es esta mujer de 34 años de edad que se puso al frente de la distribución de cocaína para más de 30 puntos de venta de la capital provincial?

Baigoría, Bergallo, Luis Paz, Vicente Pignata, un rato antes, el “Zurdo” Villarroel y el “Tuerto” Mendoza; todos “capos” de la venta de drogas en la ciudad, fueron investigados y detenidos por la Justicia Federal en los últimos tiempos.

Pero cada vez que una banda es desarticulada, se termina generando el terreno propicio para que sea ocupado por un nuevo abastecedor de drogas y apareció “La Curandera”.

¿Quién es esta mujer que se puso al frente de la distribución de cocaína para más de 30 puntos de venta de la capital provincial? Hasta el momento no es mucho lo que se sabe de ella. Nacida en Santa Fe hace 34 años, con el nombre de Vanesa Saravia, la mujer forma parte de la comunidad umbanda de la ciudad y oficiaba como Mae en un templo ubicado en calle San Jerónimo al 7850 de la capital provincial.

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Casada con un hombre de apellido Albaristo, no hace mucho alquilaron una casa de dimensiones importantes, de esas que abundan en el tradicional barrio Guadalupe de Santa Fe. El inmueble está ubicado en la esquina de calle Echagüe 6900 y albergaba las reuniones de “La Curandera” con sus vendedores.

Un golpe de suerte

La investigación comenzó en agosto de 2019 con una denuncia anónima recibida en la Unidad Investigativa Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones. Allí, alguien puso al descubierto que “La Curandera” se había hecho cargo de la distribución de material estupefaciente en Santa Fe.

Como es habitual, se dispusieron tareas de vigilancia y se solicitaron intervenciones telefónicas. Además se pudo determinar que ninguna de las personas nombradas en la denuncia contaba con una actividad lícita registrada en la AFIP, y ninguno de los autos nuevos de alta gama utilizados por la banda contaba con denuncia de robo o pedido de secuestro.

En tres meses de investigación, las comunicaciones telefónicas entre los sospechosos no dejaron entrever ninguna sospecha de actividad ilegal que permitiera al fiscal federal Jorge Onel solicitar una orden de allanamiento.

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Pero el seguimiento y el trabajo de campo realizado por la policía detectó circunstancias más que llamativas: movimiento de personas cargando bolsos y cajas en vehículos de alta gama a altas horas de la madrugada, viajes en colectivo a Córdoba y Rosario con nombres falsos, la conducción indiscriminada de los autos por parte de diferentes miembros de la organización, entre otras.

Hasta que la noche del miércoles 6 de noviembre, la banda “bajó la guardia, tal vez porque la atención iba a estar centrada en el éxodo de los hinchas de Colón a Paraguay” -o por lo menos así sospechan fuentes cercanas a la investigación-. A las cuatro de la mañana el personal policial que vigilaba un inmueble en calle San José al 10.400 observó que comenzaron a subir bolsos a uno de los automóviles, un Peugeot 308 color gris.

Luego se dirigieron a uno de los dos estacionamientos vigilados por la policía, en calle Los Ceibos al 10400. Al ser notificado de esto, el fiscal tuvo una corazonada e inmediatamente solicitó al juez federal Reinaldo Rodríguez las órdenes de allanamientos. La irrupción policial se concretó al día siguiente, en horas del mediodía.

La corazonada fue exitosa

En el allanamiento realizado en el garaje de calle Los Ceibos se encontró la totalidad del material estupefaciente: casi 150 kilos de cocaína. También, dentro de los dos autos de la banda que allí estaban estacionados, una Ford Ranger y el Jeep Patriot, se secuestró una gran cantidad de dinero en efectivo: 120 mil dólares y 300 mil pesos.

La banda usaba los vehículos como “depósitos móviles” tanto para almacenar la cocaína como para resguardar el dinero. En los allanamientos realizados en los inmuebles investigados no se secuestró absolutamente nada que los vincule a una actividad ilícita.

Pero hay un dato objetivo que liga a los detenidos con los automóviles, además de la observación realizada por la policía: “La Curandera” fue detenida en el inmueble de calle San José, donde la noche anterior se había registrado ese “movimiento inusual de bolsos”.

En uno de sus bolsillos, la mujer tenía la llave de uno de los autos estacionados en el garaje de Los Ceibos; además, el Jeep Patriot es el único de los vehículos registrados a nombre de su esposo.

También se allanaron dos puntos de venta en calle Tarragona al 200 y el templo de “La Curandera”, en San Jerónimo al 7800. El resto de los investigados fue detenido en el caserón de calle Echagüe. Todos los detenidos ya fueron indagados en el Juzgado Federal y se aguarda conocer la resolución del juez Rodríguez en el plazo de ley.

Si bien la investigación continúa y el caso está en el inicio del proceso, a estas alturas de las circunstancias los investigadores no tienen dudas de que esta mujer es una pieza clave dentro de la banda que terminó cayendo, con la mayor cantidad de cocaína secuestrada en la historia de la provincia de Santa Fe.

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