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Tiene el cuerpo lleno de tumores, no pudo aceptarse hasta que nació su hijo con la misma enfermedad
Tres afecciones médicas graves causaron que a Vanessa Cornelio el cuerpo se le llenara de tumores y que sufriera una desviación de la columna vertebral. Su aspecto siempre fue un gran trauma para ella, pero todo cambió el día en que se convirtió en madre.
La mujer tiene 26 años y vive en Glendale, en el estado de Arizona (EE.UU). Cornelio nació con neurofibromatosis, un raro trastorno genético que provoca el crecimiento de tumores en el tejido nervioso. Además, a los cuatro años le diagnosticaron dos afecciones que en la columna vertebral: escoliosis y cifosis.
La joven no tuvo una vida fácil, debió someterse a alrededor de 15 operaciones: cinco para extirpar los tumores y el resto para enderezar su columna vertebral con varillas de metal. Pese a todas esas intervenciones, todavía lucha con los malestares diarios de sus enfermedades. “El dolor está. No sé cómo describirlo. En la espalda, en la cadera, en el hombro, en el cuello… tengo mucho dolor “, reconoció en una entrevista con Barcroft TV.
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Ella nació con marcas en el pecho que, a medida que crecía, se convertían en bultos. Con apenas cuatro años debió pasar por su primera cirugía de columna, un procedimiento que duró diez horas.
De adolescente, sufrió aún más su condición porque su aspecto no era el de una adolescente común: “La gente me preguntaba si estaba embarazada porque tenía tumores estomacales y eso me afectó mucho porque solo tenía grasa en el estómago. Es difícil tener lo que tengo en mi cuerpo y estar bien porque las mujeres de todo el mundo trabajan, tienen cuerpos perfectos, tienen todo”, lamentó.
Este cuadro la llevó a tener una fuerte depresión, agravada por el dolor de espalda constante. Hace cinco años, su suerte empezó a cambiar cuando conoció a Daniel Robles, que se convirtió luego en el padre de su hijo.
Quedar embarazada fue todo un desafío debido a sus múltiples enfermedades. “El momento más difícil para mi condición fue el embarazo porque estaba preocupada todo el tiempo sobre si podría soportar el tener un hijo. Tenía miedo de lastimar a mi bebé o de que mi columna vertebral se rompiera o una de mis varillas cediera”, explicó.