Quedarse sin gomita de pelo justo cuando más la necesitás puede ser un verdadero dolor de cabeza. Pero no todo está perdido: hay varias formas rápidas y económicas de resolver el problema y seguir con tu día sin dramas.
Opciones fáciles y al alcance de la mano
Una de las salidas más prácticas es usar un cordón. Sirve para sujetar el pelo con firmeza y se adapta a cualquier tipo de peinado. Solo necesitás hacer un par de vueltas y listo: recogido asegurado.
Otra alternativa muy común es recurrir a un clip o broche. Son ideales para recogidos rápidos y sin demasiada preparación, perfectos para esos momentos en los que el tiempo apremia.
LEER MÁS ► Pegar papel aluminio dentro de los zapatos: para qué lo recomiendan y cuándo hacerlo
Trucos improvisados que nunca fallan
Si no tenés nada a mano, el clásico lápiz o lapicera puede ser tu mejor aliado. Es el truco de oficina por excelencia: en pocos segundos, podés armarte un rodete y mantener el pelo bajo control.
El pañuelo también es una gran opción. No solo sostiene el pelo, sino que además le suma un toque de estilo a tu look. Podés jugar con los colores y estampados para darle un giro original.
El método tradicional que nunca pasa de moda
Por último, si no tenés ningún accesorio cerca, siempre podés atar el pelo con un mechón propio. Es una técnica que requiere un poco de práctica, pero es efectiva y no necesitás nada más que tu propio cabello.
Con estos cinco trucos, la próxima vez que se te rompa la gomita, vas a saber exactamente qué hacer para salir del paso sin perder el estilo.





Dejá tu comentario