En una Semana de la Moda de París plagada de temores por la epidemia de coronavirus que mantiene en vilo al mundo entero como la semana anterior vimos a Giorgio Armani con barbijo y un desfile a puertas cerradas.
La firma Balenciaga presentó el domingo pasado la línea de los primeros vestidos que confeccionó su fundador en España, en una jornada de desfiles marcada asimismo por las propuestas fusionales de los diseñadores Thom Browne e Issey Miyake.
Vestidos de terciopelo anchos, abrigos con capucha, túnicas que recuerdan a las que visten curas y magistrados. El negro dominó en estos looks neogóticos subrayados por ojos de vampiro rojos y uñas triangulares.
Dicen los expertos en moda que esta temporada lo que se lleva son los accesorios, así que el equipo de Balenciaga ha querido demostrar que los productos de Apple pueden convertirse en complemento y ser capaces de hacerle sombra hasta a las joyas y los bolsos.
AirPods Pro, iPhone y cables de alimentación de la compañía de la manzana se han subido a la pasarela en la FW20 deParís. Varias modelos de Balenciaga han lucido los auriculares más demandados del momento como quien lleva unos pendientes de Tiffany o el smartphone de Apple a modo de bolso clutch.
La colección de prêt-à-porter para el próximo otoño-invierno degenera en una estética hardcore y fetichista, como una chaqueta negra con clavos de silicona.
Balenciaga sigue apostando a esta propuesta mixta por una silueta de hombros exageradamente anchos y marcados, como "pagodas que se elevan hacia el cielo", según la definición del diseñador.
Pero el toque más geek lo ha puesto uno de los artículos más imprescindible del gigante tecnológico: se ha podido ver a alguna de las modelos luciendo cables Lightning de Apple como un coletero de pelo ‘improvisado’, enrollando y anudando el cable para sostener su cabello






