El labial es considerado el producto cosmético más importante para las mujeres desde 1933 por Vogue; seis años después estallaría la Segunda Guerra Mundial, misma que prohibiría el uso de labial a la mayoría de las mujeres en el mundo, no sólo en las áreas de guerra.
Para el infortunio de las chicas coquetas o que buscaban un matrimonio, el labial se escaseaba debido a la prohibición de la fabricación de tan codiciada pintura.
Una de las principales razones por las que fueron acortando la producción fue el material con el que hacían los envases del producto, puesto que eran de metal y en parte podían ser usados para transportar balas o pólvora.
Temporalmente se cambió a una envoltura plástica, como la de un dulce, misma que seguía fungiendo como envase para transportar objetos ilícitos. Al final, se optó por dejar de fabricarlo y en algunos países simplemente se comercializaban pocos colores y en cantidades pequeñas.
Por el contrario es una de las herramientas más versátiles a la hora de maquillarnos. La clave está en saber elegir el tono adecuado de acuerdo a la función de los diversos usos.
Crea pecas falsas
Antes que nada, elige un tono nude con matices más tierras que rosas. Apoya ligeramente la punta en diagonal para conseguir pecas desiguales y realistas. Si realizas este truco que sea luego de aplicar la base y el rubor, y justo antes de aplicar los polvos traslucidos.
Como rubor en crema
Pues si como lo lees puedes usarlo como rubor, para esta operación puedes usarlo de dos maneras: una puedes mezclar en el dorso de tu mano con un poco de iluminador líquido y aplicas sobre las mejillas y la segunda forma es aplicar directamente en la mejilla y difuminar con la ayuda de una esponjita impregnada con un poco de base.
Como sombra de ojos
Las sombras tienen color como tus labiales así que puedes crear una base de sombra de ojos con este producto. Para lograrlo debes aplicar el lápiz sobre la yema del dedo y difuminarlo sobre el párpado móvil.
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