Sin obviar que la soberanía argentina en las Islas Malvinas es una reivindicación histórica que traba las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido, Macri tenía intenciones de proponer una agenda de trabajo conjunta que sirviera para fortalecer las relaciones bilaterales. Pero cerca de la hora del té en Hamburgo, la burocracia del Foreign Office se comunicó con la Cancillería para informar que May suspendía la reunión “por problemas de agenda”. Ahora, ambas delegaciones buscan un nuevo horario y lugar antes que concluya el G20.
Macri deseaba la audiencia con May, porque quiere ratificar su política exterior: abierta, multilateral y sin preconceptos. Y May también estaba interesada, porque su derrota electoral exhibió su debilidad doméstica y potenció su necesidad política de construir un perfil internacional que mimetice sus dificultades en el Reino Unido.
Como ambas delegaciones tienen la instrucción de acordar la audiencia, no se descarta que Macri y May desayunen antes de iniciar la última jornada del G20. Para ambos mandatarios sería comodísimo y no habría costo protocolar: están alojados en el mismo lugar y los dos van al mismo sitio cuando termine la audiencia.
Si la negociación prospera, el mandatario argentino y la primera ministra inglesa compartirán el delicado breakfast del hotel Le Meridien. Sería el sábado 8 de julio, a las 8.30 de la mañana.
Con todo, hasta ahora, el desayuno no está confirmado. Y la audiencia ya ha sido suspendida. Depende de May: ella pidió la reunión, y ella la canceló. Mueve la Dama.
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