Wanda Nara le pidió el divorcio a Mauro Icardi porque él no se habría olvidado de la China Suárez, con quien se encontró en un hotel de París en septiembre del año pasado. En varias ocasiones la rubia contó que nunca logró perdonarlo, pero que siguió apostando a la familia porque "errar era de humanos".
Los meses pasaron y aunque el futbolista le cumplió el sueño de celebrar su octavo aniversario de casados en África -visitaron Ruanda, el hotel de las jirafas en Kenia y las playas de Tanzania-, la situación se tornó irremontable. El jugador del PSG seguía revisando las redes de la actriz y cada foto que ella compartía junto a Rusherking, su nuevo amor, era un puñal en el corazón.
Cansada, Wanda lo encaró y le dijo que quería separarse. Sin embargo, estaba confiada de que su estadía en la Argentina -sola- le serviría a él para ponerse las pilas y comprometerse de verdad con el matrimonio, pero él explotó al sentirse controlado por las cámaras de seguridad y aceptó la idea de poner abogados para hacer de una vez la división de bienes, que será millonaria.
Habrá que ver a qué letrado le pedirá ayuda la empresaria, ya que Ana Rosenfeld -que además es una de sus mejores amigas-tiene suspendida la matrícula y no podrá ejercer la profesión por un año.
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