Marcos Ginocchio de Gran Hermano atraviesa su momento más delicado dentro de la casa. Bajó de peso por la falta de comida debido a la mala administración de la compra semanal y Agustín le hizo notar lo cambios físicos. “Tenés que comer. Estás flaco. Te desinflaste”, le dijo.
Angustiado, el participante oriundo de Salta se sinceró: “No comí nada a la tarde. Mucha hambre tengo. Es que si como mucho también me da cosa (que le falte a otro participante). Nos vamos a quedar cortos”. Sus palabras generaron ternura pero también indignación en las redes sociales, donde varios usuarios le exigieron a la producción que contrataran a un nutricionista para ocuparse de que no se enferme, ya que él además es deportista.
La última compra en el supermercado la realizaron Maxi y Juliana horas antes de que Gran Hermano decidiera la expulsión de la joven de Venado Tuerto. Al ver los changuitos, la casa explotó contra ellos, ya que faltaban productos básicos. “Va a ser complicado. No trajeron arroz, pasta, galletitas ni dulces ni saladas”, se quejó Alfa, mientras que Nacho añadió que tampoco agarraron yogurt.
Romina, además, cuestionó que las alacenas estuvieran vacías. “Bueno ya está. ¿Qué querés que te diga? ¿Te vas a poner a pelear ahora?”, preguntó Walter Santiago enojado, mientras que la exdiputada contestó: “Yo no me voy a pelear con nadie. Lo único que falta. Pero no entiendo”. La indignación también tuvo que ver con el saldo restante de 30 mil pesos, que podrían haber sido utilizados para las frutas, verduras y algo de carne.
Desfile de sanciones en Gran Hermano
El lunes, la producción se hartó de Juliana Díaz y decidió expulsarla de la casa por dar información del exterior en reiteradas oportunidades. Parece que el ejemplo sirvió de poco, ya que Camila Lattanzio, una de las últimas en sumarse al juego, también divulgó datos y Gran Hermano enfureció. La mandó a placo directo y le sacó los votos de la espontánea que realizó luego del segundo repechae, donde entraron Daniela, Agustín y Tora.
Temas
Te puede interesar





