Con 520 mil hectáreas implantadas y un rinde provincial estimado en 6.800 kg/ha, el cultivo muestra una respuesta directa al ajuste de densidades, fertilización y control de plagas. Los ensayos regionales y el monitoreo sanitario anticipan un escenario favorable, aunque con señales de alerta en maíces tardíos y presión creciente de cogollera.