“Le han hecho mucho daño a la Argentina”, lanzó Macri en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Lo escuchaban casi todo el Gabinete y empresarios de primera línea, invitados para la asunción de Faurie en reemplazo de Susana Malcorra.
Al promediar su intervención, el Presidente sorprendió con el golpe que tenía preparado. “Tenemos que enfrentar estas cosas, por ejemplo a la mafia de los juicios laborales que destruye la generación de empleo futuro. Este grupo de estudios laboralistas, por suerte una minoría, con un grupo de jueces laboralistas conducidos por Recalde, le ha hecho mucho daño a la Argentina”, dijo Macri. Ya había apuntado otras veces a ese sector, aunque por primera vez mencionó al jefe del bloque de diputados kirchneristas, abogado laboralista con largo recorrido y pasado en la CGT con Hugo Moyano.
Hace dos semanas, en un acto del Colegio de Abogados de la Ciudad, el Presidente había nombrado a los jueces laborales Enrique Arias Gibert y Graciela Marino, integrantes de la Cámara Nacional del Trabajo contra los que el Gobierno había pedido juicio político por avalar la paritaria de los bancarios: Macri los acusó de perjudicar a las pymes con sus sentencias. Ayer insistió en esa línea, también con la mira en los abogados: “Cuando convencen a un trabajador de una pyme de hacer un juicio indebido, y se lo hacen ganar porque tienen armadita la cosa, dejan a ocho, diez o doce trabajadores en la calle porque la pyme cierra”. En aquel acto ante los abogados también había cargado contra los jueces federales: “Si no nos representan, vamos a buscar otros”.
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