viernes 22 de noviembre de 2019

Los motociclistas conforman el 67% de las víctimas fatales de siniestros viales en Santa Fe

Un hombre murió este lunes por la madrugada al derrapar con su moto en Aristóbulo del Valle y engrosa las tristes estadísticas que revelan el alto nivel de fatalidad en los siniestros viales de este tenor. Quienes sobreviven enfrentan una larga recuperación y secuelas de por vida.

Por Noelia Vetach

Un hombre que circulaba con su moto por Aristóbulo del Valle a la altura de Hernandarias perdió el control del vehículo, derrapó, golpeó su cabeza contra el pavimento y falleció en el lugar. El triste hecho ocurrió este lunes por la madrugada, alrededor de las 3:00 y, según pudo saber el móvil de Aire de Santa Fe a partir del relato de testigos ocasionales, el conductor no iba a alta velocidad ni hubo hubo terceros involucrados. La Policía trabaja para establecer las causas del motoderrape, que se suma a la larga lista de siniestros viales con resultado fatal en la ciudad de Santa Fe.

Aristóbulo de Valle casi Hernandarias, el lugar del trágico derrape

Los accidentes de tránsito que involucran a motociclistas constituyen una cuestión cada vez más compleja. Según la Agencia Provincial de Seguridad Vial, en 2018 en el departamento La Capital, el 61,5% de las víctimas fatales en siniestros viales circulaban en moto (45 fallecidos sobre un total de 73). Los datos son aún más preocupantes si hablamos de la ciudad de Santa Fe: en este caso, los motociclistas conforman el 67,5% de los óbitos (27 sobre un total de 40).

El Dr. Juan Pablo Poletti, director del hospital Cullen, precisó a Aire Digital que en el nosocomio se producen, en promedio, 15 ingresos diarios por siniestros viales. En el 80% de los casos, los pacientes son motociclistas. “El accidente más común es el del motociclista que no lleva casco. Son tratamientos muy complejos, largos y costosos para el Estado: hay pacientes que están más de 4 meses en el hospital”, indicó. El profesional señaló también que estas estadísticas se mantienen constantes “hace al menos dos años”.

El uso de la moto como respuesta a los costos y las deficiencias del transporte público

Las ventas de motos se dispararon en los últimos 15 años. Son relativamente baratas, se pueden comprar en cuotas y funcionan con muy poco combustible. Son el medio de transporte más elegido en los barrios porque no sólo implica un ahorro importante en los costos, que es competitivo incluso contra el transporte público (sobre cuando la familia tiene varios miembros), sino que también permite movilizarse desde sectores de la ciudad por los que no circula ninguna línea de colectivos.

A pesar de que es un vehículo como máximo para dos personas, son muchos los padres que llevan a sus hijos en moto al colegio, a la Costanera y hasta a los campings de la Costa. Ahorran dinero, pero corren más riesgos.

Una postal que se observa a diario en todas las calles de la ciudad

El transporte y los flujos de tránsito forman parte de un sistema. Por eso, las políticas que estimulen un mayor uso del transporte público —que sea eficiente, confiable y barato— y la creación de más redes de ciclovías y bicisendas —seguras y respetadas por los otros vehículos— pueden reducir el uso de las motos y tener un impacto sensible para disminuir las cifras de mortalidad.

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