El entrevistado recordó: “Me intentaron matar, por suerte me pude defender y tenía el chaleco antibalas puesto. Después de eso, yo en mi cuadro de estrés dije cosas que molestaron mucho. En esa época yo tenía un problema con mi jefe de unidad, había pedido traslado porque me quería meter en algunas cosas turbias que a mí no me interesaban y me negué, por una cuestión moral”.
En el mismo sentido, señaló: “El 80% o 90% de la fuerza no está de acuerdo con esas cosas, pero hay algunos que tienen esos manejos turbios y que le dan mal olor al uniforme. Muchos lo saben pero por miedo no se animan a hablar“.
“En el ISEP no hay una doctrina, no hay instrucción. Por eso pasan las cosas que pasan con los pibes nuevos, ellos no tienen la culpa”, agregó.
Cejas recordó todos los ámbitos de la Policía por los que pasó, y contó que “cuando ya estaba formado como Policía, quisieron que me forme en otras cosas”, haciendo alusión a las presiones que recibió para involucrarse en maniobras fraudulentas habituales en la institución.
También detalló el estado de precariedad en el que se encuentran muchos de los patrulleros, y relató que, incluso, los mismos efectivos que los conducen deben abonar de su bolsillo el seguro contra terceros para el vehículo.
“Santa Fe es una de las ciudades más violentas del país, eso no lo digo yo, lo dicen las estadísticas que maneja el mismo gobierno provincial, por eso yo digo que a mí no puede venir a enseñarme de seguridad un licenciado recibido en una universidad“, sostuvo, en clara relación al ministro Maximiliano Pullaro, cuya gestión es cuestionada por buena parte de la población.
“La gente no quiere charlar con la Policía, para charlar tienen a sus amigos y familiares, la gente quiere que le saquemos los delincuentes de la calle, y que los jueces y los fiscales no los dejen libre al otro día“, manifestó.



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