Días atrás, un joven uruguayo denunció públicamente a Wanda Nara por discriminación. En diálogo con el periodista Martín Lema -ex de Alejandra Pradón y Silvia Süller-, contó que le pidió una foto en Punta del Este pero ella lo echó por cómo se encontraba vestido.
“Estaba pintando una casa en el barrio José Ignacio y me crucé con Wanda Nara, siempre quise una foto con ella porque soy su fan. Me rechazó y me dijo: 'Qué mugroso, no te me acerques mugroso’. Con lo que me dijo ya me alcanzó y no quiero saber más nada, yo no soy ningún mugriento. Así no se trata a un fan. Se subió a un Mercedes Benz y se fue”, expuso.
Meses atrás, otra persona la mandó al frente con su condición para retratarse con el público que así lo deseara. "Solo selfies", le dijo a una chica que se la cruzó en Paris. Al parecer, elige este plano porque es con el que más favorecida se siente.
Wanda Nara no para de recibir comentarios malintencionados sobre la cantidad de photoshop y retoques que tienen sus publicaciones de Instagram. Sin embargo, ella hace oídos sordos, ya que siente que debe mostrar su mejor versión para atraer propuestas laborales, como las publicidades de lencería y el casino de Buenos Aires.
El año pasado, cuando los paparazzi la sorprendieron al natural en las playas de Ibiza, se defendió de las críticas rápidamente. “Chicas... si yo estando así tengo tanto éxito, les recomiendo que empiecen a darle a las pizzas sin culpa. Nadie sube una foto donde se ve mal. Cuando me enfermé de COVID, no subía fotos de como estaba arruinada en la cama. Todos (los que tenemos la posibilidad) nos mostramos comiendo sushi o comiendo polenta, arroz y fideos con manteca, pero no es tan ‘instagrameable’”, reflexionó.
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