Juliana Díaz de Gran Hermano volvió a meter la pata y ahora se enfrentaría a una demanda. Casi un mes después de finalizado el reality, reveló que su expulsión -a fines de diciembre- estuvo arreglada y que fingió la cara de sorpresa para que todo pareciera real.
“Si ustedes supieran... Si bien yo tengo un contrato, eso no significa que yo no pueda hablar de mi experiencia. Lo único que voy a decir es que me tuve que hacer la sorprendida. No me dolió ni nada. La psicóloga me dijo que sí tenía ganas de llorar, llore. Pero no”, disparó en una transmisión de Instagram.
La oriunda de Venado Tuerto explicó que no tenía intenciones de volver al juego en el repechaje, pero que las ganas de abrazar a su novio, Maxi Guidici, pudieron más. “Me da risa porque la gente se burla de la expulsión. ¡Mi amor! Si supieras... Hay cosas que acepté a cambio de otras importantes. Yo quería entrar a la casa para darle un beso y un abrazo a Maxi, que lo veía muy mal. Yo sabía que afuera iba a hacer plata y creo que el programa nos abre una puerta grande. A mí me convenía estar afuera. Ahora puedo ventilar lo que quiera. Obviamente hay cosas que me guardo por respeto”, agregó.
La expulsión de Juliana Díaz se produjo el 26 de diciembre, luego de que Gran Hermano detectara que brindó demasiada información del exterior pese a los múltiples llamados de atención.
"Juliana tuvo la oportunidad de volver la semana pasada gracias al voto de sus compañeros. Antes de su ingreso, se le había notificado con mucha claridad acerca de esta prohibición. Sin embargo, he detectado varias situaciones en donde Juliana desobedeció esta norma. He decidido tu expulsión. Te voy a pedir que te despidas de tus compañeros y que cumplas ahora mismo con esta medida. Muchas gracias”, se le escuchó decir al Big en aquel entonces.
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