En su presentación, el exfuncionario afirmó que el dinero de los bolsos no es suyo y que no puede explicar de dónde salió porque correría riesgo su vida y la de su familia. Según dijo, a mediados de noviembre del 2016 lo citaron a una reunión “sobre la que no puede dar detalles” en la que lo obligaron a quedar a disposición para hacer “diligencias” que le encargarían de ahí en más. “La primera y la única fue el tema de los bolsos. Ese dinero no es mío. Era de personas vinculadas a la política de las que no puedo hablar. No sé bien quienes son todos, ni quiero saberlo”, sostuvo.
López explicó que el encargo consistía en trasladar los bolsos al convento “que conocía y tenía entrada”, ya que después “lo retirarían para darle otro destino”. Fue entonces cuando mencionó a los que lo habrían acompañado: “Al lugar no llegué solo, me escoltaron tres personas: una en una moto y dos en un auto. Son los que me entregaron el dinero y me siguieron por todo el camino a modo de control”, aseguró.
El exsecretario de Obras Públicas indicó que dejó el auto en marcha mientras hacía el traslado y que la plata que quedó en el vehículo estaba custodiada por esas personas. “No las conocía, seguramente eran de seguridad”, agregó.
Por otro lado, repitió más de una vez que su esposa María Amalia Díaz, también juzgada en la causa, no sabía nada sobre los bolsos y afirmó que nadie de su familia se enriqueció con la función pública. “Lo secuestrado esa noche no me pertenece. Me forzaron a hacer el traslado al convento(…) y me expusieron a mí para no quedar expuestos ellos. Me arrepiento de no haber tenido la claridad y la fortaleza suficiente para resistir las presiones e intimidaciones que padecí”, concluyó.
Fuente: www.tn.com.ar




Dejá tu comentario