“Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra Madre Tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridos frutos y hierbas”. Así comienza el Laudato Si, la encíclica verde que el Papa Francisco publicó en 2015 inspirada en "El Canto de las Criaturas" de San Francisco de Asís, que reconoce la importancia de preservar el bienestar de todos los seres vivos sobre el planeta y de cuidar esa gran “casa común”.
En ese texto, Francisco habla de muchos de los temas que componen la agenda socioambiental global y también regional: crisis climática, calentamiento global, deforestación, acceso al agua dulce, pérdida de biodiversidad y principio precautorio aparecen mencionados a lo largo de la encíclica, que también menciona el deterioro de los humedales y retoma el concepto de justicia climática, donde lo ecológico se encuentra con lo social.
“Este nivel de intervención humana sobre la naturaleza, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos se vuelva menos rica y menos bella, cada vez más limitada y gris”, dice el documento.
El ojo en el modelo agroindustrial
Son muchas las referencias al modelo agroindustrial a lo largo del Laudato Si, donde a la hora de hablar del calentamiento global se menciona que “ha incidido la práctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestación para agricultura” en este fenómeno.
“Muchos pájaros e insectos que desaparecen a causa de los agrotóxicos creados por la tecnología son útiles a la misma agricultura, y su desaparición deberá ser sustituida con otra intervención tecnológica, que posiblemente traerá nuevo efectos nocivos” señala una parte del texto, metiéndose de lleno en uno de los grandes debates socioambientales de la región central argentina: el uso intensivo de insumos químicos para la producción de granos y cereales.
A su vez, el Papa Francisco denuncia que “la expansión de la frontera de esos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las economías regionales”.
Pérdida de biodiversidad
La pérdida de biodiversidad asociada a la expansión de la frontera agroindustrial es uno de los grandes ejes del pensamiento papal, y es una de las grandes dimensiones de la actual crisis ecológica. “Cuando se analiza el impacto ambiental de algún emprendimiento se suele atender a los efectos en el suelo, el agua y el aire, pero no siempre sobre la biodiversidad, como si la pérdida de algunas especies o de grupos animales o vegetales fuera algo de poca relevancia” dice el Laudato Si.
Y agrega: “El reemplazo de la flora silvestre por áreas forestadas con árboles, que generalmente son monocultivos, tampoco suele ser objeto de adecuado análisis. Porque puede afectar gravemente a una biodiversidad que no es albergada por las nuevas especies que se implantan. También los humedales, que son transformados en terreno de cultivos, pierden la enorme biodiversidad que acogían”.
La mirada socioambiental
Un punto central del escrito papal es que no solo no escinde lo ecológico de lo social, sino que lo considera indisociable. “Suele encontrarse una ciudad bella y llena de espacios verdes bien cuidados en algunas áreas seguras, pero no tanto en zonas menos visibles donde viven los descartables de la sociedad” razona en relación a las desigualdades aún dentro de una misma ciudad.
Al mismo tiempo, señala que “hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.
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