menu
search
Jorgelina Hiba | Uruguay |

Sequía en Uruguay: aseguran que si no llueve lo suficiente, Montevideo podría quedarse sin agua en un mes

Uruguay atraviesa una fuerte crisis hídrica debido a la sequía histórica y la mala gestión del gobierno. Las autoridades autorizaron que el agua de red tenga más sodio y más cloro para intentar paliar su escasez. Fuertes críticas por la falta de previsión.

Una inédita crisis de acceso al agua potable castiga desde hace semanas a buena parte de Uruguay, con foco en su capital Montevideo, donde la sequía histórica, la falta de previsión y de gestión del gobierno y la crisis climática llevaron a que un bien que solía ser considerado como obvio se haya convertido en un tesoro de difícil obtención en el pequeño país que toma su nombre de un río.

Desde Obras Sanitarias del Estado (OSE) aseguran que, si no llueve en cantidad para que se vuelvan a completar los embalses, apenas queda agua para un mes. La escasez es tan importante que el gobierno decidió bajar los parámetros de calidad del agua de red, que ahora tiene más sodio y cloro que antes, lo que puede generar problemas de salud a ancianos, niños y personas con enfermedades como la hipertensión.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 200 miligramos de sodio por litro de agua para que sea potable, el escenario de urgencia llevó a que las autoridades uruguayas modificaran ese criterio hasta los 440 miligramos.

image.png
Una crisis de acceso al agua potable castiga desde hace semanas a buena parte de Uruguay.

Una crisis de acceso al agua potable castiga desde hace semanas a buena parte de Uruguay.

Cada vez más salada

Para garantizar durante las próximas semanas la provisión de agua a Montevideo (1,7 millones de habitantes) las autoridades uruguayas decidieron que las aguas dulces provenientes de la cuenca del río Santa Lucía se mezclen con agua salada del Río de la Plata. Eso modificó la salobridad del agua, cuyo tope máximo de sodio fue alterado para pasar de 200 a 440 miligramos por litro, duplicando lo que hasta ahora había sido la norma local de calidad. Si bien desde el propio gobierno admitieron que el agua “no es potable en la definición perfecta de potabilidad”, dijeron que “es bebible y consumible”.

LEER MÁS ► El cambio climático no provocó la histórica sequía, pero empeoró sus efectos

Por su parte, desde el Ministerio de Salud Pública de ese país se recomendó que las embarazadas y las personas con enfermedad renal o problemas cardíacos se abstengan de tomar agua de la canilla. También que las personas con problemas de hipertensión consuman agua embotellada y que aquellas que tengan por recomendación médica una dieta restringida en sal “extremen los controles de presión arterial y no descuiden sus controles médicos”.

https://twitter.com/Estacion_bcp/status/1658315193812647937

En tanto que desde la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular de Uruguay advirtieron sobre el riesgo que supone este aumento de sodio en el agua para la población al informar que “el 37% de los uruguayos tienen presión arterial elevada” de los cuales un tercio “no lo sabe”.

Lo natural y lo humano

El río Santa Lucía nace en las sierras altas del departamento de Lavalleja, una zona con presencia de la industria forestal que también atraviesa una larga sequía y que está ubicada unos 150 kilómetros al noreste de Montevideo.

LEER MÁS ► Fenómeno de La Niña: luego de tres años de sequía, las condiciones empiezan a entrar en neutralidad

Según señalan algunas investigaciones académicas, los eucaliptus consumen hasta el 50% del agua de las nacientes en las sierras de Lavalleja. La industria forestal es muy importante en el pequeño país: el año pasado la madera y sus derivaron fueron el tercer producto más exportado y se estima que este año será la principal exportación, según la agencia gubernamental Uruguay XXII.

image.png
Debido a la escasez, en supermercados de Uruguay se restringe la compra de agua mineral a dos bidones por persona.

Debido a la escasez, en supermercados de Uruguay se restringe la compra de agua mineral a dos bidones por persona.

Otro sector que consume agua y padece su escasez es el agropecuario, donde la situación fue calificada como de “extrema gravedad” por parte del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que detalló que el país enfrenta la mayor pérdida de producción de los últimos 30 años, el equivalente a por los menos 1.800 millones de dólares, una cifra que podría empeorar si no se registran lluvias considerables en lo que resta del otoño y antes de que llegue el invierno, una estación considerada en términos históricos como seca.

La falta de lluvias y la casi nula reserva de agua en los perfiles de los suelos ha hecho que muchos cultivos que habitualmente usan como granos estén siendo pastoreados por el ganado o almacenados en silos para ser usados como alimento en los próximos meses, que se anuncian difíciles ante la escasez de pastos naturales.

La retirada del Estado

Empeorar la calidad del agua como respuesta a la crisis generó críticas tanto desde la oposición del Frente Grande como desde los sectores académicos y ambientalistas. Eduardo Gudynas, un experto en desarrollo muy reconocido a nivel internacional, escribió en la revista Brecha que "la decisión gubernamental de aumentar los niveles de sodio y cloro en el agua es un peculiar razonamiento político: el Estado se retrae, se libera de responsabilidades, achacándoselas a la sequía y transfiere las incertidumbres y los riesgos a los ciudadanos".

https://twitter.com/Estacion_bcp/status/1658312842511089666

"Lo que antes debía ser asegurado por el Estado para atender el bienestar colectivo ahora quedó en manos de individuos. Esto provoca desigualdades. Mientras algunos superarán esta crisis por disponer de conocimientos, paciencia o dinero, amplios sectores populares serán afectados”, razonó el especialista.

Para intentar tomar la iniciativa, desde el gobierno anunciaron que se construirá una nueva planta potabilizadora en el Río de la Plata con una inversión de unos 210 millones de dólares. También se prevé hacer pozos en la cuenca del Santa Lucía y construir una nueva represa provisoria.

Tanto la oposición política como referentes sociales han criticado la mala planificación estatal en torno a la gestión del agua. En 2013, el agua del Santa Lucía resultó contaminada por un alga causada por los altos niveles de fósforo en la cuenca del río, en parte originados por los residuos químicos de la ganadería y la agricultura intensivas.

Temas