“Se terminó la era del calentamiento global, ha comenzado la era de la ebullición global. Julio tuvo el período de tres semanas más caluroso jamás registrado; los tres días más calurosos registrados y las temperaturas oceánicas más altas para esta época del año jamás registradas”. Esto dijo esta semana Antonio Guterres, el secretario general de las Naciones Unidas en una conferencia de prensa.
Guterres agregó: “Para todo el planeta, es un desastre. Y para los científicos, es inequívoco: los humanos son responsables. Todo esto es totalmente consistente con las predicciones y las repetidas advertencias. La única sorpresa es la velocidad del cambio”.
Según los datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus, de la Unión Europea, las primeras tres semanas del mes de julio fueron el período más cálido registrado. Salvo “una mini era del hielo” –como ironizó Guterres–, julio será el mes más caluroso desde que hay registros, siempre en comparación con las temperaturas promedio de la era preindustrial (1850/1900).
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Clima extremo
Las últimas semanas dejaron récords de temperatura en muchos países del hemisferio norte, donde es verano. América del Norte, Asia y Europa vieron termómetros con marcas nunca registradas y serios incendios forestales en países como Canadá y Grecia, con gran impacto en la salud de las personas, el ambiente y la economía.
De acuerdo a un comunicado de esta semana de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el 6 de julio la temperatura media diaria del aire en la superficie global superó el récord establecido en agosto de 2016, convirtiéndose en el día más caluroso registrado, con el 5 y el 7 de julio poco después.
Las primeras tres semanas de julio han sido el período de tres semanas más caluroso registrado. La temperatura media mundial superó temporalmente el umbral de 1,5 grados por encima del nivel preindustrial.
Desde mayo, la temperatura promedio global de la superficie del mar ha estado muy por encima de los valores observados anteriormente para la época del año; contribuyendo a un julio excepcionalmente cálido.
“Es muy probable que julio de 2023 sea el julio más caluroso y también el mes más caluroso registrado, después del junio más caluroso registrado”, explicaron los científicos del clima.
Daños a la salud
Las temperaturas extremas tienen un impacto importante en la salud humana que van desde un golpe de calor a un mayor riesgo de infartos, pasando por problemas de deshidratación y en la piel.
Los bebés y niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas de mayor edad y aquellas con enfermedades crónicas son las más vulnerables.
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Por otra parte, el informe de The Lancet CountDown sobre cambio climático y salud también constató que la mortalidad relacionada con el calor de las personas mayores de 65 años aumentó casi un 70% en las dos últimas décadas.
Un desastre con causas humanas
Los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) son los que más contribuyen al cambio climático mundial, ya que representan más del 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) y casi el 90 % de todas las emisiones de dióxido de carbono. La mayoría de la electricidad se genera todavía con la combustión de carbón o gas, lo que produce dióxido de carbono y óxido nitroso, que son potentes gases que cubren el planeta y atrapan el calor proveniente del sol.
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Por otra parte, la deforestación y los cambios en el uso del suelo para agricultura o ganadería también provoca emisiones. Se estima que cada año se destruyen aproximadamente 12 millones de hectáreas de bosques, que son sumideros (esponjas) de dióxido de carbono. La deforestación, junto con la agricultura y otros cambios en la utilización de los suelos, es responsable de aproximadamente un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero.
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