Menos conocido que los humedales del río Paraná, pero conectados a ese sistema y de un enorme valor ambiental, la cuenca del arroyo Ludueña en el sureste de la provincia de Santa Fe reviste una enorme importancia ambiental y puede convertirse en un corredor biológico clave si se avanza en su preservación y se valoran sus innumerables servicios ecosistémicos en una zona fuertemente intervenida por la acción humana, tanto desde los desarrollos agropecuarios como por la creciente presión inmobiliaria.
“La degradación y pérdida de humedales en la cuenca del Ludueña no es un acontecimiento del pasado. La expansión constante de las ciudades sobre su cuenca, sucesivas obras hidráulicas para regular su caudal y la extensión del modelo agroindustrial constituyen algunas de las amenazas a su conservación”, dice el documento “Humedales pampeanos: la cuenca del arroyo Ludueña y sus áreas de valor para la conservación”, elaborado y difundido por el Taller Ecologista de Rosario en las últimas semanas.
Para paliar este proceso de deterioro, desde esa organización proponen avanzar con un plan que priorice diferentes áreas de conservación de estos ambientes, bajo criterios de ordenamiento ambiental del territorio puestos en común por las distintas municipalidades y comunas que comparten la cuenca, que ocupa partes de los departamentos Rosario y San Lorenzo y que tiene una superficie de unas 80.114 hectáreas.
“Aún no se visualiza la importancia de estos humedales que conectan paisajes bioculturales de la ecorregión pampeana, con los del extenso corredor fluvial de los ríos Paraná-Paraguay”, señalaron desde el Taller Ecologista, desde donde destacaron además el valor hidrológico, ecológico y paisajístico del arroyo y su cuenca para la región.
Arroyo Ludueña: un humedal pampeano
El término humedal, muy discutido en los ámbitos políticos y mediáticos de 2020 a esta parte, refiere a una variedad de hábitats “que comparten la propiedad primordial del agua como un factor fundamental en la determinación de su estructura y funciones ecológicas”, según el documento. A nivel mundial se trata de ecosistemas amenazados, y se estima que su degradación es aún más acelerada que la de otros ecosistemas.
Los humedales pampeanos en Argentina presentan una matriz terrestre muy antropizada, lo que significa que han sido muy fuertemente modificados por la acción humana. Eso se corrobora en el caso del Ludueña, cuya cuenca a nivel paisaje está representada por cultivos agrícolas como soja, maíz y en menor medida trigo. “Los parches remanentes de biodiversidad autóctona se encuentran en tierras bajas, inundables, salobres, en bordes de caminos, vías férreas, ríos, arroyos o lagunas, y carecen casi enteramente de protección”, dijeron desde la organización.
El arroyo Ludueña es un corredor biológico natural que atraviesa la matriz productiva dominante “trasladando la información biológica de manera transversal por el territorio”. Como otros arroyos pampeanos, cumple funciones ecosistémicas de regulación hídrica, química (depurando la contaminación de efluentes domiciliarios, agropecuarios e industriales) de modo que retienen, transforman y degradan nutrientes y ecológicas.
Impacto del cambio climático
El trabajo explica que, desde principios del siglo XX, se observa una tendencia de aumento de la precipitación anual de 950 milímetros promedio en 1960, a 1.050 milímetros promedio entre 1970 y 2017, un aumento del 10% de los promedios anuales. “Bajo un escenario de aumento moderado de emisiones contaminantes para el futuro cercano, se proyecta un incremento leve en la precipitación media anual”, destaca la investigación, a lo que se suma una proyección de más cantidad de eventos de precipitación intensa.
En ese escenario, la impermeabilización del suelo de la cuenca a través de la agricultura y la extensión de las ciudades “resulta una acción peligrosa ya que los humedales retienen el agua, amortiguando el efecto de las lluvias en las inundaciones urbanas”. A su vez, el reemplazo a gran escala de vegetación autóctona por otra implantada “puede conducir a una variación en la ocurrencia de sequías e inundaciones pudiendo los agroecosistemas influir significativamente en la evolución de los niveles freáticos”.
Biodiversidad, en el sureste de Santa Fe
Si bien la fauna autóctona de la región ha sido fuertemente afectada y algunas especies de mamíferos se han extinguido (guanaco) o están amenazadas (puma), persisten otros animales típicos de esta ecorregión como el zorrino, la mulita, el cuis pampeano y aves características como la loica pampeana, la perdiz, el tero, el chajá, la lechucita vizcachera y el biguá. También hay presencia de culebra de líneas amarillas, lagarto overo, la rana criolla y el sapo grande.
En relación a las poblaciones de peces (ictiofauna) se han descrito unas 40 especies de peces para los arroyos del sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, sobre todo sábalo, dorado, trucha, mojarras, viejas del agua y el bagre sapo. “Es probable que en el arroyo Ludueña se encuentren muchas menos, producto de su gran transformación”, estimaron desde el Taller Ecologista.
Usos del suelo
La gran transformación de la zona comenzó en los 70’ del siglo pasado cuando comenzó la transición de un uso mayoritariamente ganadero, a uno agrícola para producción de commodities. “Desde los 90’ hasta el año 2008 la superficie en agricultura aumentó más de un 10%; mientras que desde 1979 al presente la pérdida de pastizales naturales fue del 49%”, señala el trabajo, que agrega que la expansión de la soja “fue acompañada con una escasa rotación de otros cultivos”, lo cual dio lugar a una baja o nula reposición de nutrientes en el suelo.
“El reemplazo de la ganadería por agricultura de commodities, el retroceso de pastizales naturales, las canalizaciones y el drenaje de bajos y lagunas alteraron la hidrología de la cuenca y disminuyeron su nivel de protección ante inundaciones”, puntualiza el documento.
Áreas de conservación prioritarias en el arroyo Ludueña
Para conservar lo que aún existe e intentar reforzar la capacidad del ecosistema de brindar servicios ecosistémicos, desde Taller Ecologista propusieron mejorar la conservación y el cuidado de varias áreas relacionadas con la cuenca del Ludueña. Una de ellas es el Parque Villarino de Zavalla, “un sitio importante por su belleza paisajística y por amortiguar la matriz urbana”. Otra es la cabecera del arroyo, una franja de suelo inundable que se extiende a ambos lados del curso de agua hasta su ingreso a la Reserva Ecológica San Jorge.
También el Bosque de los Constituyentes, el espacio verde más extenso de Rosario, así como el tramo final del arroyo que es su desembocadura en el río Paraná.



