Cuatro indicadores clave del cambio climático (las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el nivel del mar, el contenido calorífico de los océanos y la acidificación de los océanos) registraron valores sin precedentes durante el 2021, según un informe publicado esta semana por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que también confirma que los últimos siete años fueron los más cálidos desde que existen registros. El año pasado, la temperatura media mundial superó en aproximadamente 1,11 °C los niveles de temperatura preindustriales.
Este informe sobre el estado del clima mundial complementa el sexto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el panel de científicos de todo el mundo que recopila y sintetiza el conocimiento generado sobre cambio climático.
Malas señales
El documento de la OMM se conoció esta semana en Ginebra (Suiza), y es muy claro respecto a algunos datos fundamentales para entender el estado de situación global: uno de ellos asegura que las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) alcanzaron un nuevo récord 2020, y siguieron aumentando en 2021. Esto a pesar de los meses de confinamiento estricto que se vivieron durante varios meses en casi todos los países del mundo, lo que hizo caer de forma momentánea los niveles de contaminación.
Otra información preocupante tiene que ver con lo que está pasando con los océanos, cuyo contenido calorífico alcanzó niveles sin precedentes: “La capa superior de los océanos, hasta los 2.000 metros de profundidad, siguió calentándose en 2021 y todo apunta a que lo seguirá haciendo en el futuro, un cambio irreversible en escalas temporales de cientos a miles de años”.
A la par de estar más calientes, los océanos también están más ácidos. Esos cuerpos de agua absorben alrededor del 23% de las emisiones anuales de dióxido de carbono (CO2), que en contacto con el agua marina “provoca la acidificación de los océanos, lo que amenaza a organismos y servicios ecosistémicos y por tanto, a la seguridad alimentaria, al turismo y a la protección de las costas”.
Además, el nivel medio del mar a escala mundial alcanzó un nuevo máximo en 2021, tras aumentar en promedio 4,5 milímetros por año entre 2013 y 2021. “Esta cifra, que es más del doble que la registrada entre 1993 y 2002, obedece principalmente a una pérdida de masa de los mantos de hielo más rápida” puntualiza el documento.
Un clima más extremo
Una de las consecuencias más evidentes del calentamiento del planeta es la multiplicación de los eventos extremos como olas de calor, incendios forestales, lluvias intensas y sequías prolongadas. Desde la OMM reseñaron que tanto en la zona occidental de América del Norte como en la región del Mediterráneo “se produjeron olas de calor excepcionales que batieron récords”. Por ejemplo, en el Valle de la Muerte (California) se alcanzaron 54,4°C el 9 de julio de 2021, mientras que en Siracusa (Sicilia) se llegó a 48,8°C.
Por otro lado, las inundaciones provocaron pérdidas económicas valoradas en unos 17.700 millones de dólares en la provincia china de Henan y, a mediados de julio pasado, Europa occidental sufrió algunas de las inundaciones más graves de las que se tiene constancia.
La sequía afectó a muchas partes del mundo, en particular al Cuerno de África, Canadá, el oeste de los Estados Unidos, Irán, Afganistán, Pakistán y Turquía. En el sur de Sudamérica (centro y nordeste argentino), la sequía ocasionó importantes pérdidas agrícolas y perturbó la producción de energía y el transporte fluvial.
Todo esto afecta de manera severa a los ecosistemas, más que nada a los terrestres, costeros, marinos y de agua dulce, así como también a los servicios que prestan. “Su grado de vulnerabilidad presenta diferencias en función del ecosistema que se trate, y algunos de ellos se están degradando a una velocidad sin precedentes”, alerta el trabajo de esa organización internacional.
Una hoja de ruta
Ante este escenario, ¿qué camino recorrer? El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, propuso -al menos- tres acciones fundamentales para impulsar la transición hacia las energías renovables y “enterrar” las energías de origen fósil, las grandes causantes del calentamiento de la Tierra.
Estas acciones tienen que ver con:
1) Fomentar un mayor acceso a las tecnologías y suministros de energía renovable.
2) Triplicar las inversiones privadas y públicas en energías renovables.
3) Terminar con los subsidios a los combustibles fósiles, que se conceden a un ritmo aproximado de 11 millones de dólares por minuto.
"Las energías renovables son el único camino hacia una verdadera seguridad energética, hacia precios estables de la electricidad y hacia oportunidades de empleo sostenibles. Si actuamos en unión, la transformación de las energías renovables puede ser el proyecto de paz del siglo XXI", dijo Guterres, quien ha puesto a la acción climática en el centro de la agenda internacional desde su llegada a la secretaria general de Naciones Unidas en 2017.





