Gastar a cuenta: eso hacen Argentina y el resto de los países con los recursos naturales del planeta. Entre el 1 de enero y el 24 de junio, el país ya consumió lo que su naturaleza permitiría producir a lo largo de un año, y a partir de ese día comenzó a usar lo que no tiene. La fecha que ilustra el desacople entre los bienes y servicios que ofrece la Tierra y lo que la Humanidad consume se llama “overshoot day” o día de sobregiro, y marca el día del año en el cual la demanda de recursos excede lo que el planeta puede regenerar ese mismo año.
Así lo explicaron desde la Fundación Vida Silvestre, que forma parte del Global Footprint Network (la organización “madre” de esta iniciativa), desde donde buscan generar conciencia de la velocidad en la que se “consume el planeta”. “Esta fecha no es fija, sino que se modifica año a año según el consumo y uso que la Humanidad hace de los bienes y servicios naturales”. En Argentina ocurrió el pasado 24 de junio, más de un mes antes de la fecha global, que será el próximo 28 de julio.
La foto local
Según la Global Footprint Network, Argentina está dentro de los países que aún cuentan con reserva de biocapacidad (o “reservas ecológicas”) para producir recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Aún así, se podría mejorar mucho esta ecuación: “Si todo el mundo viviera como lo hacemos en Argentina, se necesitarían alrededor de dos planetas para abastecer los recursos naturales que sostienen nuestro sistema de producción y consumo” dijo Manuel Jaramillo, el director general de Vida Silvestre Argentina. Para revertir esa tendencia hay que avanzar con cambios en los modos de consumo y de producción que tienen que ver, sobre todo, con la industria de la alimentación, los modos de transporte y el uso de la energía.
Para Jaramillo, Argentina debería mejorar los compromisos climáticos asumidos en el Acuerdo de París: “Podemos plantear un compromiso mucho más ambicioso de reducción de emisiones si buscamos enfrentar realmente el problema del cambio climático, a través de la inversión en políticas de eficiencia energética o energías renovables, en el transporte, en la construcción e incluso en los sectores agropecuario y forestal”, dijo el experto.
Degradación global
Cada año, el mundo científico suma datos y estudios respecto a cómo la acción humana viene afectando a la naturaleza. Se estima que las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68% debido a la destrucción ambiental por las actividades humanas. En América Latina la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas, la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas, según se desprende del informe Planeta Vivo del año 2020.
La deforestación es un grave y expandido problema global: cada año se pierden 10 millones de hectáreas y el Gran Chaco americano, del cual forman parte las provincias argentinas de Formosa, Salta, Santiago del Estero y Chaco es uno de los 24 frentes de deforestación a escala global. En Argentina, desde la sanción de la Ley de Bosques en 2007 se perdieron 3,5 millones de hectáreas
Por otra parte, la matriz energética argentina sigue anclada en el uso de combustibles fósiles, cuya combustión emite gases de efecto invernadero que son los principales causantes del cambio climático y el calentamiento global.
Reducir el impacto es posible
¿De qué manera se puede contribuir a reducir el impacto? Desde Fundación Vida Silvestre compartieron algunas recomendaciones bajo la regla de las “4R”: “Reducí tu consumo y desperdicios al máximo. Reciclá tus residuos. Reutilizá y Repará objetos para darles un nuevo uso y extender su vida útil antes de desecharlos”.
La gestión de residuos hogareños es clave: en la medida de lo posible hay que intentar separar los reciclables y compostar los desechos orgánicos. También reducir al máximo el desperdicio de alimentos planificando las comidas y comprando lo necesario para evitar desperdiciar. Se estima que de todos los alimentos producidos el 40% no se consume y termina en la basura.
A la hora de moverse (siempre dentro de las posibilidades y limitaciones que ofrecen las ciudades argentinas) lo óptimo es intentar buscar alternativas sustentables como recorrer a pie o en bici todo lo posible. Finalmente, es muy importante utilizar con moderación y a conciencia los recursos naturales como el agua y la energía “porque son bienes escasos”, recordaron desde esa institución.
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