Pedro Folegatti, uno de los científicos de la Universidad de Oxford, trabaja día y noche con decenas de colegas con tal de cumplir una importante misión: desarrollar una de las vacunas más prometedoras contra el coronavirus, aunque esto implique dormir solo 4 horas al día.
Si bien los expertos advirtieron que la vacuna podría demorar más de un año, Folegatti le dijo a la BBC que estuvo trabajando día y noche, fin de semana y vacaciones, desde finales de febrero, para que los ensayos clínicos se lleven a cabo.
El joven de 34 años que asegura que este fue el mayor desafío de su carrera, es uno de los responsables de realizar los ensayos clínicos, pero tiene una participación muy variada, desde la concepción del estudio, la redacción de los protocolos, su implementación y el seguimiento de los voluntarios.
"Tener la oportunidad de participar en este proyecto es, sin duda, lo más emocionante de mi carrera hasta ahora y será difícil superarlo", indicó.
Y es que la vacuna de Oxford ha sido noticia mundialmente luego de que se diera a conocer que es segura y tiene la capacidad de generar una respuesta positiva en el sistema inmune.
Asimismo, Folegatti dijo que estuvo trabajando en la vacuna sin descanso desde el momento en que los científicos chinos publicaron la secuencia del genoma del SARS-CoV-2.
"He dormido en promedio cuatro horas diarias desde febrero", recalcó.
Folegatti dijo que estuvo trabajando en la vacuna sin descanso desde el momento en que los científicos chinos publicaron la secuencia del genoma del SARS-CoV-2.
Aunque el proceso normalmente toma de seis meses a un año, la Universidad de Oxford logró reducirlo a un mes, pero sin comprometer la seguridad de los voluntarios que participan en el estudio.
Por otro lado, reveló que los resultados preliminares muestran que la vacuna fue capaz de generar una respuesta positiva del sistema inmune y no causa efectos secundarios a diferencia de otras, pues recientemente Jennifer Haller, la primera mujer en aplicarse una vacuna de prueba contra el coronavirus reveló que tuvo secuelas.
"Si eso se traduce en eficacia y protección contra el coronavirus, eso se sabrá en el seguimiento de los estudios y los ensayos más grandes de la fase 3", explicó.
Ahora, el paso siguiente será saber si esa respuesta inmune inducida por la vacuna es suficiente para garantizar la protección contra el peligroso virus que ha causado más de 624,000 muertes a nivel mundial, de acuerdo con el mapa de la Universidad Johns Hopkins.
"Puede ser que la vacuna proteja contra infecciones graves, hospitalización, ingreso en UCI, muerte, por ejemplo. Puede ser que la vacuna induzca protección contra los casos más leves y asintomáticos", puntualizó.
Sin embargo, destacó que lo realmente importante es que las vacunas eviten la muerte por la enfermedad.
Mientras tanto, alerta a la sociedad a verificar las fuentes de las cuales obtienen cierta información para tomar una decisión acertada con base en ellas, ya que últimamente se detectaron oleadas de movimientos antivacunas.
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