El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, renunció a su cargo este jueves. Lo hizo en una declaración pública, después de que decenas de funcionarios renunciaran en las últimas horas.
“Es claramente la voluntad del grupo parlamentario conservador que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro”, reconoció Johnson al anunciar su renuncia frente a la célebre puerta negra del número 10 de Downing Street. “Quiero que sepan lo triste que estoy por abandonar el mejor trabajo del mundo”, dijo el primer ministro en su discurso, que arrancó su discurso con un “buenas tardes a todos”.
El primer ministro afirmó que seguirá en el cargo “hasta que haya un nuevo líder” Tory. “El proceso de elección de ese nuevo líder debe comenzar ahora, y el cronograma se anunciará la próxima semana”, precisó.
Johnson afirmó asimismo que en política “nadie es ni remotamente indispensable” y que el sistema electoral “darwiniano” producirá un nuevo líder.
También rechazó la idea de unas elecciones generales, “cuando el escenario económico es tan difícil a nivel nacional e internacional”.
Máxima tensión por las renuncias
Un clima de máxima tensión se vive por estas horas en Reino Unido. A pesar de presentar su renuncia al cargo, Johnson permanecerá como primer ministro hasta otoño cuando asuma su sucesor.
El aluvión de dimisiones siguió a primera hora de este jueves cuando el ministro británico para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, y varios secretarios de Estado, anunciaron su salida, siendo así 59 los cargos que han abandonado el Ejecutivo desde el martes. También se fue la ‘número dos’ del Partido Conservador, Caroline Johnson.
El nuevo titular de Finanzas, Nadhim Zahawi, nombró el martes cuando Rishi Sunak anunció estrepitosamente su dimisión, iniciando la peor crisis que haya vivido hasta ahora Johnson, se sumó el jueves a quienes pidieron al primer ministro que se fuera tras haber perdido el respaldo de su formación entre crecientes escándalos.
Michelle Donelan, nombrada el martes en la cartera de Educación para reemplazar a Zahawi, presentó su dimisión este jueves, apenas dos días después.
Sorpresiva decisión
La decisión de Johnson no fue sencilla. Mostrando fortaleza, había echado el miércoles por la noche al ministro de Vivienda y Gobierno Local, Michael Gove, su mano derecha en la campaña de 2016 por el Brexit, que le pidió renunciar por el bien del partido y del país.
Según el diario The Sun, el máximo funcionario del Reino Unido le dijo a sus colegas que tendrían que mancharse “de sangre las manos” para sacarlo del cargo. Pero el jueves por la mañana, las portadas de la prensa británica destacaron la situación insostenible en que se encontró el jefe del gobierno.
Vale recordar que el primer ministro sobrevivió a principios de junio a un voto de censura de sus propios diputados, lanzado en un intento de bajarlo del poder. Apoyado por 211 de sus 359 legisladores, salvó el puesto, pero los 148 votos en su contra dejaron en evidencia que el descontento no dejaba de crecer.
Ganador de las legislativas de 2019, cuando vio la más importante mayoría conservadora en décadas gracias a la promesa de realizar el Brexit, el primer ministro cae ahora en picada en las encuestas. Según los sondeos, una mayoría de británicos lo considera un “mentiroso”.
Además, va a ser investigado por una comisión parlamentaria para determinar si engañó a sabiendas a los diputados cuando en diciembre negó la celebración de fiestas que violaban la legislación anticovid.
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