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Qué pasa ahora tras la muerte de Francisco
Una vez confirmada oficialmente la muerte del Santo Padre, se da aviso al Camarlengo, el cardenal encargado de administrar la sede vacante del Vaticano. Este tiene la responsabilidad de verificar el fallecimiento y comunicarlo al Colegio Cardenalicio y a las autoridades eclesiásticas.
Entre los primeros gestos simbólicos está la destrucción del anillo del Pescador, un sello distintivo del Papa que representa su autoridad como sucesor de San Pedro. Romper el anillo es una tradición que indica que su pontificado ha llegado a su fin.
La preparación del cuerpo
Tras la confirmación de su fallecimiento, el cuerpo del Papa es embalsamado. Este procedimiento se realiza para preservar su cuerpo durante los días de exposición pública. Luego, es vestido con sus vestiduras litúrgicas tradicionales: una túnica blanca, la casulla, la estola y, hasta el momento del rompimiento, porta el anillo del pescador.
Este atuendo simboliza su rol espiritual como guía de la Iglesia Católica y su conexión con la tradición milenaria del Vaticano.
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El cuerpo del Papa Francisco será embalsamado.
Exposición en San Pedro
El cuerpo es trasladado en un ataúd abierto a la Basílica de San Pedro, donde se lo expone públicamente durante dos o tres días. En este tiempo, miles de fieles se acercan a Roma desde distintas partes del mundo para rendirle homenaje.
Durante la exposición, se celebran vigilias, misas y momentos de oración. Sacerdotes, obispos y cardenales rezan por su alma, mientras el pueblo rinde tributo en silencio o mediante oraciones individuales. Se estima que cientos de miles de personas pueden desfilar frente al féretro papal durante estos días de luto.
La Misa de Réquiem
El punto culminante de las exequias papales es la Misa de Réquiem, también conocida como misa funeral, que se celebra en la plaza de San Pedro. Es oficiada generalmente por el decano del Colegio Cardenalicio, salvo en los casos en que el pontífice fallecido haya dejado indicaciones específicas.
Durante esta ceremonia, líderes religiosos y políticos de todo el mundo se hacen presentes. La misa sigue un rito solemne que busca honrar la vida del Papa fallecido, encomendar su alma a Dios y dar consuelo a los fieles.
El entierro en las grutas vaticanas
Una vez concluida la misa, el cuerpo del Papa es depositado en un triple ataúd: el primero de ciprés, el segundo de plomo y el tercero de madera de olmo. Esta práctica simboliza la protección del cuerpo y la dignidad de quien en vida fue el representante de Cristo en la Tierra.
El ataúd es trasladado a las grutas vaticanas, situadas bajo la Basílica de San Pedro, donde descansan también otros pontífices y figuras destacadas de la Iglesia. La tumba se convierte así en un lugar de peregrinación y memoria.
El inicio de la sede vacante
Tras el entierro, se inicia el período de sede vacante, en el que el Vaticano queda sin Papa hasta la elección de un nuevo pontífice en el cónclave. Este intervalo no solo implica la elección de un nuevo líder, sino también la transición espiritual y administrativa de la Iglesia.