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Julieta había salido del gimnasio y, tras hacer algunas compras en un supermercado, se dirigía a su casa. Cruzando un paso peatonal, fue embestida por un auto que circulaba a alta velocidad.
"Fue un golpe tremendo, voló y cayó unos metros adelante. Tuvo una muerte instantánea", relató con dolor su padre, Pablo Koen. La tragedia ocurrió en una calle que conecta Sitges con San Pedro de Ribas, una vía conocida por su peligrosidad debido a la falta de medidas de seguridad adecuadas.
Lo más indignante para la familia es que, durante más de 12 años, los vecinos habían advertido sobre los riesgos de ese cruce. Incluso la policía lo catalogó como un "punto negro", pero nada se hizo para evitar tragedias como la de Julieta. "Esto se podría haber evitado", lamentó Pablo Koen.
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Julieta Koen se había recibido de licenciada en Psicología.
El intento de fuga y la ausencia de justicia
El conductor del vehículo, un hombre de unos 70 años, intentó huir tras atropellar a Julieta. Según testigos, fue detenido por un motociclista que iba en dirección contraria. A pesar de la gravedad del hecho, las autoridades no le retiraron el vehículo ni su licencia de conducir. Desde entonces, no ha habido ningún avance judicial en su contra.
El día del accidente, Pablo Koen estaba en casa cocinando para sus otros dos hijos cuando recibió la devastadora llamada de su exesposa. Julieta había sido trasladada al Hospital de Bellvitge en Barcelona, donde los médicos le informaron que tenía muerte cerebral.
Frente a la terrible noticia, la familia tuvo que tomar una decisión desgarradora: desconectar a Julieta o donar sus órganos. "Yo tenía claro que quería donarlos. De algo tan terrible, tenía que salir algo bueno", expresó su padre, quien encuentra algo de consuelo en saber que la vida de su hija permitió que otras personas tuvieran una segunda oportunidad.
Pablo Koen convocó una concentración el 4 de agosto, en el lugar donde su hija fue atropellada, para honrar su memoria y exigir al ayuntamiento de Sitges que tome medidas para evitar futuros accidentes.
"Con un solo semáforo, mi hija estaría viva", reclamó, señalando la falta de acción de las autoridades locales, pese a que Sitges cuenta con los recursos necesarios para implementar medidas de seguridad.
La búsqueda de justicia también se ha convertido en una misión personal para Pablo, quien ha tenido que actuar como investigador para reunir pruebas y testigos del accidente. A pesar de contar con cinco testigos que vieron claramente que Julieta cruzaba por el paso peatonal, el conductor sigue libre y sin enfrentar consecuencias. "Estoy indignado con el señor que la atropelló. Ni siquiera se interesó por nosotros, ni por mi hija", manifestó.