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Nueva York identifica a las redes sociales como un riesgo para la salud mental juvenil

Nueva York clasificó las redes sociales como un peligro para la salud mental de los jóvenes. Qué medidas se están considerando para combatir esta crisis.

Según un informe de salud mental, un 77% de estudiantes de secundaria pasan más de tres horas diarias frente a pantallas en su tiempo libre, y un 38% experimentó sentimientos de desesperación en 2021. Un estudio del departamento de salud reveló que las redes sociales están afectando la autoestima, relaciones sociales y la gestión del tiempo de los jóvenes.

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Entre las medidas propuestas, se incluyen consejos para educadores y padres, como retrasar la entrega de teléfonos celulares a los niños hasta los 14 años y limitar el acceso a redes sociales. Expertos como Ofir Turel, de la Universidad de Melbourne, respaldan la iniciativa, abogando por un enfoque equilibrado que fomente hábitos saludables sin prohibir completamente las redes sociales.

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La preocupación en Nueva York sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes es parte de una tendencia global. Diversos estudios demostraron cómo la exposición prolongada y sin control a estas plataformas puede conducir a problemas como ansiedad, depresión y disminución de la capacidad de concentración. La ciudad busca liderar con el ejemplo, implementando políticas y programas de educación que ayuden a mitigar estos efectos negativos, fomentando un uso más consciente y saludable de la tecnología.

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Además, la iniciativa de Nueva York generó un debate público sobre la responsabilidad de las empresas de redes sociales en la protección de la salud mental de los usuarios, especialmente los menores de edad. Se plantea la necesidad de regulaciones más estrictas y la colaboración entre sectores públicos y privados para desarrollar entornos digitales más seguros. Esta situación pone de manifiesto el papel crucial de la educación y la concienciación tanto en el hogar como en las escuelas para navegar en el mundo digital de manera segura y responsable.

Este movimiento en Nueva York abre un debate sobre el papel de la tecnología en la salud mental juvenil y cómo las ciudades pueden intervenir para proteger a las generaciones más jóvenes.