El hecho ocurrió en el estado de Veracruz, México, cuando un niño de 10 años asesinó a su amigo de un disparo en la cabeza porque le ganó en un videojuego.
Todo sucedió luego de que su amigo le haya ganado en el juego, en ese momento el menor se molestó con el otro joven, identificado como Samuel, de 11 años, por lo que fue a su casa, tomó una pistola de su padre y regresó al local para dispararle.
“Lo único que pido es que me ayuden a hacer justicia, porque mi hijo murió por culpa de los padres de ese niño que mató a mi hijo, porque es una falta de responsabilidad dejar una pistola en la mesa como si fueran cosas de comer”, dijo a la prensa Leticia, la madre del nene asesinado, durante el sepelio del martes.
Luego de haber asesinado a su amigo, el agresor escapó con su padre, Maximiliano, su mamá, que se encuentra embarazada y su hermano. Josefina Sánchez, la abuela del niño agresor, habló en los medios y dijo que "los chicos eran muy cercanos y se quedaban de pijamada en sus respectivas casas".
Según dijo, la mujer, tanto su nieto como su hijo, Máximo, deberían pagar las consecuencias por lo que hizo el chico y por dejar una pistola al alcance del niño: “Deben meterlos presos”.
“Son niños buenos todos, se llevaban muy bien, no pasaban de darse una trompada y que uno los regañara, pero ahora a mis chamacos les dicen ahí van los asesinos, esos son los asesinos”, lamentó la abuela.
La Fiscalía dio comienzo a una investigación en la que también se los incluye a los padres del menor como probables responsables debido a la posible negligencia al haber dejado un arma al alcance del pequeño. El gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, calificó como “triste” el hecho de que un niño tenga acceso a un arma. “Tiene que actuarse apegado a derechos para ver las responsabilidades por el arma, porque sin duda hay responsabilidades”, dijo el lunes.
Veracruz es uno de los estados más violentos de México por las disputas entre narcotraficantes y de éstos con fuerzas de seguridad. Desde 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva antidrogas, se han registrado unos 340.000 asesinatos y decenas de miles desaparecidos, la mayoría atribuidos al crimen organizado.
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