Redacción Aire Digital
Miles de ciudadanos de Hong Kong desafiaron hoy a las autoridades, que había prohibido la protesta, y volvieron a las calles para exigir el retiro del cuestionado proyecto de extradición a China continental y rechazar los actos de violencia en las anteriores movilizaciones.
La manifestación hacia Yuen Long, una localidad situada en los Nuevos Territorios, en el norte de la península de Hong Kong, representó una verdadera paradoja, porque mientras el objetivo era rechazar la violencia la Policía intentó dispersar la concentración con el lanzamiento de gases lacrimógenos.
La elección del destino de la marcha también fue todo un símbolo: el domingo pasado, decenas de hombres armados con palos de bambú y varas de metal irrumpieron en la estación de tren para disolver a golpes la protesta. Al menos 45 personas resultaron heridas, incluido el diputado opositor Lam Cheuk Ting.
Los organizadores de la protesta, el Frente Civil para los Derechos Humanos, acusaron a las autoridades de Hong Kong de emplear a estos “matones” desde la Revolución de los Paraguas de 2014 para sofocar la disidencia.
Pray for Hong Kong
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