Mientras el gobierno de Alberto Fernández optó por mantenerse en silencio respecto a las represión, censura y detenciones arbitrarias que suceden no solo en Cuba, sino también en Nicaragua y Venezuela, el mandatario uruguayo Luis Lacalle Pou consideró que la postura que deben adoptar las naciones no deben ser “ideológicas”, sino “de respeto por los derechos humanos”.
“Es más fácil que la tabla del uno lo que pasa en Cuba”, declaró Lacalle Pou, y aseguró sin titubear: “El que no quiere ver tendrá afinidades ideológicas muy fuertes porque a nadie le cabe duda que Cuba es una dictadura”.
Su frase contrastó con la actitud del presidente argentino, quien cuando estallaron las protestas contra el régimen castrista afirmó desconocer “la dimensión del problema”.
En diálogo con Jonatan Viale, por La Nación +, contó que a su asunción no invitó a Miguel Díaz Canel ni a los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega, ni de Venezuela, Nicolás Maduro, pero que sin embargo Uruguay mantiene “relaciones diplomáticas con esos países”.
"Cuba es una dictadura y el que no lo quiere ver tendrá afinidades ideológicas muy fuertes", dijo Lacalle Pou.
Luego explicó que no se trata de “un tema ideológico”. “Es un tema de acción y actitud de respeto a los derechos humanos”, manifestó. “Eso no es ser socialista, ni capitalista, ni pro mercado, todos hemos visto a familiares y amigos de dictadores en un barco en el Mar Adriático en Europa”, criticó, y habló de “un capitalismo prebendario cercano al gobierno” mientras el pueblo está “muerto de hambre”. “La gran mayoría de los que predican esas cosas no viven como predican”, cuestionó a los defensores de los regímenes.
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