lunes 10 de agosto de 2020
Internacionales |

La ONU advierte que la guerra civil en Yemen será el peor desastre humanitario

En cuatro años, la guerra destrozó Yemen, el país más pobre de la Península Arábiga.

Casi toda la población del país -el 80%, según la ONU- necesita ayuda humanitaria. Unas 8,4 millones de personas padecen actualmente “hambre extrema” y unos 400 mil nenes corren el riesgo de morir por desnutrición. Son los chicos famélicos como la pequeña Amal cuyas fotos dan la vuelta al mundo desde hace meses, víctimas de un conflicto en el que se enfrentan también a distancia dos potencias regionales: Arabia Saudita, con bombardeos en apoyo al gobierno, e Irán, que ayuda a los rebeldes.

El conflicto estalló en 2014 cuando rebeldes de la minoría chiita llamados “hutíes” (por su difunto líder Hussein al-Huti), que se oponen al poder central sunita desde hace una década, lanzan una ofensiva desde su bastión de Sada (norte) y logran tomar la capital de país, Saná. El presidente Abd-Rabbo Mansur Hadi huye a Arabia Saudita en busca de ayuda.

El gobierno luego logró reconquistar varias provincias y establece una capital en Aden, pero el conflicto se estancó y los rebeldes siguen controlando el territorio donde vive la mayor parte de la población de Yemen.

La guerra dejó hasta ahora unos 10.000 muertos y más de 56.000 heridos desde 2015, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, se cree que el balance real es mucho mayor.

El conflicto está provocando la peor crisis humanitaria en el mundo, según la ONU, que estima que 14 millones de personas están en situación de pre-hambruna. Cerca de 85.000 niños murieron de hambre o por enfermedad entre abril de 2015 y octubre de 2018, según estimaciones de la ONG Save The Children.

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