Brasil: Jair Bolsonaro estuvo ocho días internado, lo operaron cuatro veces y vuelve a la cárcel
El Tribunal Supremo rechazó el pedido de prisión domiciliaria y ordenó el regreso de Jair Bolsonaro a la cárcel tras su internación.
El Tribunal Supremo rechazó la nueva petición de prisión domiciliaria por motivos humanitarios presentada por los abogados mientras estaba en el hospital.
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro fue dado de alta este martes tras permanecer ocho días internado y someterse a cuatro intervenciones quirúrgicas, pero debió regresar a prisión luego de que el Tribunal Supremo Federal rechazara un nuevo pedido de arresto domiciliario por razones humanitarias.
Bolsonaro abandonó el Hospital DF Star de Brasilia escoltado por fuerzas de seguridad y fue trasladado en una caravana policial hasta la sede central de la Policía Federal, donde continúa detenido.
Mientras el exmandatario permanecía hospitalizado, su defensa presentó una solicitud para que cumpliera la condena bajo prisión domiciliaria, argumentando un delicado estado de salud. Sin embargo, el máximo tribunal brasileño desestimó el planteo y ratificó que debía volver a una unidad de detención.
Los médicos informaron que Bolsonaro se encuentra clínicamente estable, aunque reconocieron que no se resolvieron por completo los episodios de hipo persistente que motivaron parte del tratamiento. Aun así, autorizaron el alta médica.
Jair Bolsonaro Brasil
Bolsonaro salió del hospital tras cuatro cirugías y regresó a la cárcel en Brasil
Desde el 24 de diciembre, Bolsonaro fue sometido a cuatro operaciones para tratar una doble hernia inguinal y complicaciones asociadas. Pese a la evolución favorable, los profesionales de la salud señalaron que su recuperación continuará bajo control médico.
Aun con esos informes, la Justicia entendió que el cuadro no justificaba una medida excepcional y dispuso su inmediato regreso a prisión.
El ex jefe de Estado cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por su participación en la conspiración golpista destinada a desconocer el resultado electoral de 2022, que consagró presidente a Luiz Inácio Lula da Silva.
La sentencia considera probado el intento de desestabilizar el orden democrático tras la derrota en las urnas.
Organismos internacionales, como Amnistía Internacional, documentaron durante su mandato graves retrocesos en materia de derechos humanos, con impactos en pobreza, hambre, medio ambiente y libertad de prensa. Informes difundidos por la ONG describieron un escenario de crisis social multidimensional, con aumento de la inseguridad alimentaria, debilitamiento de políticas sociales y un fuerte deterioro ambiental, especialmente en la Amazonia.
También se registraron ataques sistemáticos a periodistas y un aumento significativo del acceso a armas de fuego durante su gestión.