El brote de ébola en el Congo superó los 5.000 muertos y preocupa la expansión del virus

La epidemia ya registra 10.351 contagios confirmados y 5.026 fallecimientos, según el último informe sanitario. Las autoridades advierten que el 80% de los nuevos casos corresponde a personas que no estaban dentro de las cadenas de contactos vigiladas.

Los equipos sanitarios enfrentan dificultades para rastrear los contagios: alrededor del 80% de los nuevos casos queda fuera de las cadenas de contactos vigiladas.

Los equipos sanitarios enfrentan dificultades para rastrear los contagios: alrededor del 80% de los nuevos casos queda fuera de las cadenas de contactos vigiladas.

El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó una cifra alarmante: ya provocó más de 5.000 muertes y supera los 10.000 contagios confirmados. La epidemia, declarada el 15 de mayo en el este del país, continúa extendiéndose y representa uno de los mayores desafíos sanitarios de la región.

De acuerdo con el último informe epidemiológico del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), elaborado con datos hasta el 29 de octubre, se contabilizaron 10.351 infecciones confirmadas y 5.026 fallecimientos. La tasa de letalidad alcanza el 48,6%, lo que significa que casi la mitad de las personas diagnosticadas murió a causa de la enfermedad.

La situación genera preocupación entre los organismos sanitarios por la dificultad para contener la transmisión comunitaria y detectar a tiempo a las personas infectadas. El brote ya se extendió a ocho provincias y 67 zonas sanitarias del territorio congoleño.

Ébola en el Congo: por qué preocupa la pérdida del control de los contagios

Uno de los datos que más alarma a los especialistas es que alrededor del 80% de los nuevos contagios se produce fuera de las cadenas de contactos que están bajo seguimiento. Esto significa que una gran proporción de las personas infectadas no había sido identificada previamente como contacto de un paciente diagnosticado.

El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya supera los 5.000 fallecimientos y los 10.000 contagios confirmados.

El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya supera los 5.000 fallecimientos y los 10.000 contagios confirmados.

Esta situación dificulta el rastreo epidemiológico y aumenta las posibilidades de que el virus continúe circulando sin ser detectado. Por eso, las autoridades sanitarias consideran prioritario reforzar la identificación temprana de casos, el aislamiento y el seguimiento de quienes estuvieron expuestos.

El INSP también advirtió sobre la necesidad de fortalecer la respuesta sanitaria. Entre las medidas consideradas fundamentales se encuentran la detección precoz, el rastreo de contactos y la realización de entierros dignos y seguros, una cuestión especialmente sensible en las comunidades afectadas.

Más de 2.700 personas se recuperaron del ébola

A pesar de la elevada mortalidad, los registros oficiales también muestran que miles de pacientes lograron superar la enfermedad. Hasta el 29 de octubre, 2.788 personas se habían recuperado, mientras que otras 1.101 permanecían hospitalizadas o bajo aislamiento en centros sanitarios.

El sistema de atención médica enfrenta importantes dificultades para responder al crecimiento de los contagios. La falta de recursos, los conflictos armados y los problemas de acceso a determinadas comunidades complican las tareas de los equipos sanitarios.

Las cifras de 10.351 casos y 5.026 muertes corresponden al balance congoleño del 29 de octubre.

Las cifras de 10.351 casos y 5.026 muertes corresponden al balance congoleño del 29 de octubre.

El brote de ébola también llegó a otros países de África

La preocupación internacional creció porque la epidemia dejó de estar limitada a la República Democrática del Congo. También se notificaron casos vinculados al brote en otros países africanos, entre ellos Uganda, Kenia y Nigeria.

La expansión geográfica representa un desafío adicional para las autoridades, que deben coordinar controles sanitarios, vigilancia epidemiológica y rastreo de contactos más allá de las fronteras congoleñas.

Además, el brote está provocado por el virus Bundibugyo, una variante del ébola para la que no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. La atención médica se concentra en el tratamiento de los síntomas y el acompañamiento de los pacientes.

Con más de 5.000 fallecimientos acumulados, la epidemia se convirtió en el segundo brote de ébola más mortífero registrado en la historia, detrás del ocurrido en África occidental entre 2014 y 2016, que dejó más de 11.000 muertos.

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