Gonzalo viajó especialmente para el evento y describió una mezcla de alivio y emoción: “Estaban muy angustiados… por ese lado contento”, resumió al aire, mientras seguía la rutina de alarmas y bajadas al refugio.
En Tel Aviv, contó, la gente se mueve con una calma que impacta. Cuando suenan sirenas, hay minutos para bajar y todos ya saben qué hacer. “Van caminando tranquilos”, relató.
Del salón perdido al “sí” bajo tierra
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La decisión de casarse en el shopping se tomó después de suspender la boda original. El salón “con todo lo pensado” ya no existía: “Eso está perdido, no se pudo hacer”, contó Gonzalo.
La ceremonia se armó alrededor de una mesa y del rabino, que consiguió el lugar: el estacionamiento del cuarto subsuelo. Ahí, en un espacio preparado como resguardo, se concretó el momento más esperado.
Gonzalo dijo que al entrar se sorprendió: no era solo un subsuelo. Había carpas, cochecitos y colchonetas de chicos. Gente que baja por las alarmas, otros que directamente se quedan allí por seguridad o por dificultad para movilizarse.
[VIDEO AIRE – RUDO / YOUTUBE]: fragmentos del casamiento en el subsuelo (material registrado por Gonzalo Moreno).
Una fiesta compartida con desconocidos
El casamiento se vivió como una escena imposible: invitados, vecinos y personas que bajaban al refugio se encontraron en el mismo lugar. Mientras el mundo de arriba seguía en tensión, abajo hubo palmas, gritos y un rato de música. “Fue un acontecimiento único porque nadie lo podía creer”, dijo Gonzalo.
En ese subsuelo también apareció una imagen que lo marcó: la solidaridad. Contó que había “cuatro pizzas y una caja de dulces” y que la gente que no era del casamiento pasaba, se servía y nadie decía nada. Una alegría mínima, en medio de una ciudad que se protege.
Casamiento santafesino en Israel-subsuelo shopping
La ceremonia empezó cerca de las 20 y terminó alrededor de las 22:30. Fue breve, pero para ellos fue todo.
“No hay aviones” y la incertidumbre del regreso
Gonzalo contó que sigue con alertas y refugios, y que su preocupación hoy pasa por la salida del país: “No hay aviones. Está todo cerrado”, explicó.
Dijo que está anotado en un listado para salir en colectivo hasta la frontera con Egipto y cruzar caminando. “Una incertidumbre total”, resumió, al contar que su vuelo original era el 9, lo pasaron al 11, y ya no sabe si llegará.
Aun así, se quedó con una certeza: en el subsuelo de un shopping, Mishael y Lior encontraron el modo de casarse igual.