Un juez del Tribunal Supremo de Brasil dio su aval para que la Policía investigue las graves acusaciones de interferencia por motivos políticos lanzadas el viernes pasado contra el presidente Jair Bolsonaro por su hasta entonces ministro de Justicia, Sérgio Moro. En su discurso al dimitir, el antiguo juez explicó que dejaba el cargo ante las presiones del mandatario para cambiar al jefe de la Policía Federal y sus intentos de interferir en pesquisas que salpican a sus hijos.
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Esta semana, el juez decano del máximo tribunal brasileño concedió 60 días para realizar la investigación policial solicitada por el fiscal general del Estado, Augusto Aras, tras las palabras de Moro. Aras sospecha que el mandatario pudo cometer varios delitos, incluidos coacción, prevaricación, obstrucción de la justicia y corrupción pasiva.
Mientras tanto, Bolsonaro colocó al frente de la Policía a una persona de confianza, que sería amigo de sus hijos.
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Tras negar todas las acusaciones, el presidente de Brasil afronta la crisis política más grave desde que llegó al poder. Además, coincide con la pandemia que causó en Brasil más de 4.500 muertes y cuya gestión dejó completamente en manos de los gobernadores y alcaldes mientras pide que se terminen las cuarentenas.
Culminada la investigación de Aras, la fiscalía deberá decidir si presenta cargos contra Bolsonaro o, por calumnias, contra Moro.
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