Fue una agente fuera de servicio la que descubrió estas publicaciones el 19 de diciembre, una semana después del asesinato. Posteriormente, según informa la policía, se dieron cuenta de que los detenidos utilizaban varios perfiles de una conocida red social de intercambio de imágenes para publicar los comentarios vejatorios tanto sobre el crimen de la joven como contra sus familiares.
Los agentes descubrieron que los inculpados llegaron a utilizar hasta cinco identidades distintas para su propósito, que iban creando a medida que los usuarios de la red social iban denunciando y cerrando sus perfiles.
Tras numerosas labores de investigación lograron la identificación de uno de los autores al que detuvieron a finales del pasado mes de marzo en Sevilla, la ciudad donde residía.
En abril identificaron al otro varón, que fue arrestado en Salamanca. A ambos les intervinieron sus teléfonos móviles y fueron puestos a disposición judicial como responsables de delitos contra la integridad moral y coacciones.
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