En los últimos días, nos indignábamos con el triste final de Dominga, la perra a la que su cuidadora dejó encerrada en el auto por más de 3 horas y murió producto de la falta de oxígeno. Hoy, una situación similar tuvo lugar en nuestra ciudad, aunque por fortuna, la empatía de los santafesinos se adelantó a lo que pudo ser un lamentable desenlace.
Cuatro perros permanecieron encerrados por más de dos horas en un auto que se encontraba estacionado en la dársena de Boulevard Pellegrini. Algunos testigos, afirman que el dueño del coche los habría abandonado allí para ir a la cancha de fútbol del club Unión, donde el equipo tatengue se enfrentaría a Lanús en plena siesta santafesina.
Apenas finalizó el cotejo, los peatones que caminaban por la transitada vía en inmediaciones del estadio, notaron la desesperación de los caninos que no dejaban de ladrar y se agolpaban en las ventanillas en busca de un poco de oxígeno. Inmediatamente, dieron aviso al 911, y a los pocos minutos arribaron dos efectivos policiales, quienes al notar el cansancio de los perros, decidieron romper uno de los vidrios laterales para así poder rescatarlos.
Las imágenes llegaron a Aire de Santa Fe y generaron una enorme indignación. Hasta el momento, se desconoce la identidad del propietario del auto y qué sucedió una vez que llegó hasta su vehículo.
Lo cierto es que este tipo de escenas se repiten a diario y tienen como víctimas no solo a animales, sino también a niños, cuyos padres o mayores a cargo, dejan imprudentemente, encerrados con altas temperaturas y sin oxigenación.
En el barrio de Flores, una mujer que estaba a cargo del cuidado de Dominga, una labradora de color negro, la olvidó en su auto mientras iba de compras a un supermercado. La perra permaneció cerca de 3 horas dentro del auto con 30° grados de sensación térmica. Debido a esto y producto de la deshidratación, perdió la vida por falta de oxígeno.
La desalmada mujer, quien debía cuidar al desprotegido animal, sufrió un intento de ataque por parte de quienes se encontraban en el estacionamiento. Cuando llegó, atinó a reanimar a Dominga arrojándole agua en la cara, lo que indignó aún más a los presentes.



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